Las hinchadas de Cerro Porteño y Olimpia le pusieron color, pasión y alegría a una jornada cargada de emociones.
Mientras los futbolistas protagonizaban la batalla dentro del terreno de juego, en las tribunas se disputaba otro partido. azulgranas y franjeados acompañaron de principio a fin, luciendo con orgullo sus colores tradicionales: Cerro Porteño, con su inconfundible azulgrana, y Olimpia, con su histórica camiseta blanca y la franja negra.
Los cánticos, las banderas y el entusiasmo de ambas parcialidades convirtieron a las gradas en un verdadero espectáculo. Cada sector aportó su cuota de pasión para darle al enfrentamiento el ambiente que se merecía.


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