Cerro desaprobó su examen de carácter

Tras las medidas disciplinarias de la dirigencia y un triunfo que había renovado el ánimo, Cerro Porteño afrontó ante Sportivo Ameliano una prueba para mostrar carácter. Ganaba 2-0, pero el Ciclón terminó cediendo un empate y se fue silbado de la Nueva Olla.

| Por Rodrigo Raúl López Riquelme
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Desazón azulgrana. Morel, Bobadilla y Cañete se lamentan el tanto que significó el 2-2 definitivo.

Cerro Porteño tenía una oportunidad para empezar a dejar atrás semanas turbulentas. Después de que la dirigencia apartara a varios futbolistas del plantel principal y exigiera una reacción, el partido ante Sportivo Ameliano aparecía como algo más que una fecha del Clausura; era el siguiente paso en esta etapa que conocía solo de sonrisas. El Ciclón estuvo cerca, pero terminó reprobando su primer gran test.

El 2-2 en La Nueva Olla dejó una sensación amarga por la forma en que se escapó la victoria. Cerro consiguió una ventaja de dos goles y parecía tener el encuentro encaminado, pero no supo administrar el resultado cuando el partido se complicó. La expulsión de Lucas Quintana modificó el escenario, aunque no explica por sí sola todas las dificultades del equipo.

El partido tuvo dos caras completamente diferentes para Cerro. La primera etapa transcurrió sin grandes sobresaltos contra un Ameliano que no se sintió cómodo para imponer su juego. Si bien el dominio azulgrana era casi total, no se lograba traducir esa supremacía en el tanteador. Hasta que cerca del ocaso, a los 40’, Jorge Morel apareció para tomar un rebote cerca del punto penal y marcar el primero de la tarde con un disparo raso y potente.

El volante volvió a ser protagonista al convertir un penal sancionado por una infracción sobre Pablo Vegetti. La acción fue discutida por la visita, pero Morel no falló y puso el 2-0. Con esa diferencia, el local tenía la obligación de manejar los tiempos y evitar errores. Sin embargo, Ameliano descontó tras una mano de Alexis Cañete detectada por el VAR. Cristian Ocampos transformó el penal en gol y devolvió la incertidumbre al encuentro.

La situación más determinante se produjo a los 75 minutos. Quintana, capitán azulgrana, fue expulsado con roja directa luego de que el VAR llamara al árbitro Derlis Benítez para revisar un golpe con el codo sobre Fabián Franco. La decisión generó reclamos, pero Cerro tuvo que afrontar el tramo final con diez hombres.

La inferioridad numérica obligó al Ciclón a retroceder. Ameliano adelantó sus líneas, tomó la iniciativa y encontró espacios para insistir. Cerro no consiguió reorganizarse ni sostener la pelota lejos de su arco. La igualdad llegó con Luis María Ayala, que definió después de una asistencia de Ocampos. Del 2-0 al 2-2, cual figura de barro entre las manos, el equipo de Gustavo Costas vio cómo se deshacía una victoria que necesitaba tanto por los puntos como por el momento que atraviesa.

El empate instala nuevas preguntas en campamento azulgrana. Cuando los rivales juegan para ellos, los ciclónicos no lo hacen. Era el momento justo para descontar puntos y meterse nuevamente en el lote de arriba. Sin embargo, el examen de carácter no fue aprobado por Cerro Porteño que ve como su papel en este Clausura, termina siendo el de un actor secundario.

Queda la Copa Paraguay para maquillar el año y conseguir un boleto a la Copa Libertadores del año que viene, un premio hasta injusto por la temporada del Ciclón en este 2026.

Pero más allá de los resultados deportivos, Cerro necesita que el año termine cuanto antes para barajar y dar de nuevo.

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