Allan Wlk siempre tuvo algo particular. Su apellido, sin vocales, llamaba la atención desde las inferiores de Olimpia. ¿Cómo era la forma correcta de pronunciarlo? Pero lo que realmente lo distinguía era su capacidad para hacer goles. Fue un artillero implacable en las categorías formativas y a puros gritos se ganó el ascenso rápido a Primera. Parecía que el Decano había encontrado su nueve fijo para el futuro.
Sin embargo, los minutos no llegaron como esperaba. Salió a préstamo para buscar continuidad en otros clubes de Paraguay y del extranjero, pasó por Celaya, luego por Sportivo Ameliano y Atlante, hasta su explosión en Recoleta y posterior salto a Lanús en julio de este año.
Un centrodelantero letal, que logró posar los ojos del continente en su juego gracias a la exposición en la Copa Sudamericana de este año, siendo el goleador del cuadro recoletano.
Mientras tanto, por Olimpia desfilaron varios centrodelanteros sin que ninguno lograra adueñarse definitivamente del puesto. Cada mercado de pases era una nueva lotería. De renombre, como Darío Benedetto y Lucas Pratto, o sin tanto cartel, como la decena de atacantes que llegó para llenar ese vacío; sin que ninguna de las contrataciones logre dar en el clavo.
Ante esta situación, la pregunta queda planteada: ¿no era mejor esperar a que Wlk ganara confianza y madurez para convertirse en el nueve titular del Decano?
Se sabe que en los equipos grandes los tiempos son diferentes, pero no se puede pretender que surja un Mbappé o un Haaland, que son extraterrestres hasta en el más alto nivel, y que exploten en su primera temporada. En Paraguay se necesitan minutos, rodaje y roce de Primera División.

Hoy, con apenas 23 años, el atacante con presente en Lanús aparece en el radar de República Checa gracias a sus raíces familiares. Su bisabuelo paterno era originario de ese país, y el propio Pavel Nedvěd, ídolo checo y director en su federación, confirmó que la selección busca talentos sudamericanos con ascendencia checa, teniendo a Wlk en carpeta.
Para dimensionar aún más el talento del paraguayo, hablamos de un combinado nacional que tiene delanteros de jerarquía como Patrik Schick, figura del Bayer Leverkusen, acostumbrado a competir en la Bundesliga y en torneos continentales.
Si bien no existe llamado oficial o convocatoria para Wlk, el interés enciende una alarma importante en el fútbol nacional ¿estamos desperdiciando talentos paraguayos por no darles tiempo para desarrollarse? No solo para el Olimpia, sino para la mayoría de los equipos carecen de paciencia para el desarrollo óptimo de sus juveniles, dejando lo importante en segundo (o tercer) plano, para dar paso a lo urgente.
Si bien esta historia es muy particular, por la posible nacionalización, el relato es repetido es nuestro fútbol, con chicos que se frustran temprano por la presión de responder como un veterano en su primera temporada. Pero volviendo al caso de Wlk, Olimpia quizás no podía garantizarle el éxito, pero sí podía darle más tiempo. Hoy, aquel goleador de las inferiores busca abrirse camino en Europa, mientras el Decano sigue buscando a su nueve.


