Cerro Porteño necesitaba una noche así. Después de una semana tormentosa, marcada por la decisión de apartar a cinco futbolistas del plantel principal y por un ambiente cargado de tensión, el Ciclón encontró en Itauguá una respuesta contundente dentro de la cancha. Goleó 3-0 a Sportivo Luqueño, mostró superioridad de principio a fin y consiguió una victoria que, al menos por ahora, ayuda a calmar los ánimos en Barrio Obrero.
Con un equipo que combinó habituales titulares con jugadores de recambio, Cerro salió decidido a tomar el control del partido. No necesitó demasiado tiempo para traducir esa superioridad en el marcador y, con el correr de los minutos, fue construyendo una diferencia que nunca pareció estar en peligro.
Pablo Vegetti abrió la cuenta a los 11 minutos, después de una acción ofensiva en la que el balón volvió a quedarle servido tras dar en el travesaño. El segundo llegó a los 28’, cuando Lucas Merolla aprovechó otro rebote para empujar la pelota al fondo del arco. Ya en la complementaria, a los 62’, Derlis Rodríguez capturó otra pelota suelta y convirtió el tercero, para transformar el dominio azulgrana en goleada.
El desarrollo fue una buena señal para un equipo que llegaba golpeado por el 0-2 ante el 2 de Mayo y que necesitaba recuperar confianza. La respuesta apareció con una formación mixta, que cumplió con eficacia y dejó en evidencia que el plantel cuenta con alternativas para competir.
Un respiro en medio de la tormenta
La goleada representa “una vida” más para el golpeado plantel azulgrana. Llega en medio de una semana difícil, con decisiones fuertes de la dirigencia y un clima que obligó al club a buscar respuestas dentro y fuera de la cancha.
Ganar con autoridad era una necesidad deportiva y el equipo cumplió. El triunfo permite bajar la temperatura, recuperar parte de la confianza y trabajar con otro ánimo para el partido del miércoles por Copa Paraguay, certamen al que apunta el Ciclón para clasificar a la Libertadores 2027.
El Ciclón respondió en la cancha, con fútbol, goles y buenas asociaciones. La goleada ante Luqueño ofrece un respiro y permite mirar lo que viene con otra perspectiva, mientras la institución deberá seguir gestionando las consecuencias de una semana que dejó mucho ruido en Barrio Obrero.


