Cerro Porteño vivió una verdadera pesadilla en La Nueva Olla al caer derrotado por 0-2 ante un brillante y sobrio Sportivo 2 de Mayo de Pedro Juan Caballero. La afición azulgrana despidió a sus futbolistas bajo una atronadora lluvia de silbidos, consumando el descontento popular ante un equipo que adoleció de ideas, erró situaciones insólitas frente al arco rival y dejó una alarmante demostración de debilidad táctica y desconexión colectiva.
Desde el pitazo inicial, el libreto del compromiso quedó trazado con nitidez. Cerro, urgido por la obligación de ser local, buscó adelantar sus líneas empujado por el murmullo impaciente de su hinchada, pero su propuesta careció por completo de brújula. Sin un conector claro en la zona de elaboración, el conjunto azulgrana apeló repetidamente al pelotazo directo, cayendo en imprecisiones infantiles que facilitaron el trabajo de contención pedrojuanino. A los 7 minutos de la primera etapa llegó el primer estacazo: Alan Gómez aprovechó las pasividades en la marca local, filtró un pase quirúrgico al corazón del área y Tobías Cervera definió cruzado ante la estirada inútil del golero azulgrana.
El gol de la visita agudizó la crisis anímica en la Capital del Sentimiento. Cerro entró en un pozo de ansiedad y desorden. Pese a que el Ciclón dispuso de chances claras para emparejar las acciones mediante la vía del balón parado y los desbordes por las bandas, la “pelota tatá” anestesió a sus atacantes en la zona de gatillo. A los 27 minutos, Jonatan Torres definió de manera insólita por encima del travesaño tras un pase “a la red” de Ignacio Aliseda. A los 38’, fue Guillermo Benítez quien malogró un gol hecho en la boca del área chica al ensayar una volea defectuosa.
Para la etapa complementaria, la entrada de Robert Piris Da Motta buscó otorgar un equilibrio que jamás apareció. Lejos de serenarse, la zaga local volvió a quedar expuesta en cada réplica del Gallo Norteño. A los 64 minutos, tras una doble variante ofensiva que descompensó del todo al dueño de casa, Marcos Gómez sacó un centro preciso al segundo palo para que Alan Gómez, entrando libre de marcas, estirara la cuenta a 0-2 mediante un derechazo seco que venció a Manuel Roffo.
Con el marcador adverso y el murmullo generalizado en las gradas, el tramo final fue un monólogo de impotencia cerrista. Sergio Araújo dispuso de una oportunidad inmejorable a los 70′, pero volvió a pifiar su remate en el mano a mano ante Nicolás Rossi.
El Sportivo 2 de Mayo, bajo el comando impecable de Eduardo Ledesma, manejó los tiempos con maestría, administró el desgaste físico y rozó el tercero mediante contragolpes de Pedro Delvalle.
Consumado el silbatazo final, la sentencia quedó sellada una noche para el olvido que deja a Cerro sumergido en una severa crisis futbolística y a un 2 de Mayo agigantado, festejando un triunfo histórico en la capital.


