No iba a ser fácil. Lo sabíamos. El checo Jiri Lehečka traía en sus alforjas la aureola de haberle ganado el año pasado en Doha al actual número 1 de España, Carlos Alcaraz, y antes al propio Rafa Nadal en el Mutua Madrid en la mismísima Caja Mágica. Y dos veces doblegó al ruso Medvedev. En mayo había marcado su mejor ranking histórico orillando el top ten (12) y venía arrasando en Tokio donde dejó afuera a un top 38 (el belga Zizou Bergs) y al francés Ugo Humbert.
El partido fue una muestra de lo que el tenis de alta competencia puede ofrecer, en la que en un santiamén se puede pasar del infierno a la gloria y viceversa.
Si Dani un día antes cerró su anterior partido con un contundente 6-1 dando una muestra de superioridad palpable y apabullante, le tocó estar del otro lado del mostrador apenas 24 horas después, pasando a ser exactamente el mismo protagonista de la misma película, pero esta vez en el papel de perdedor.
Ya de entrada llegó el primer quiebre y después dos más sucesivos en su contra para dibujar un paisaje diametralmente opuesto al del día sábado. Para peor Lehečka estuvo intratable en todo momento y no le permitió al nuestro tan siquiera plantear una amenaza de break en todo el encuentro.
El barómetro del porcentaje de producción del primer servicio por encima del ochenta por ciento del europeo y apenas arriba del cincuenta por parte del guaraní, explican con la lacónica frialdad numérica lo que representó ese 6-1 de arranque a favor de Jiri Lehečka
Segundo set
Había que hacer borrón y cuenta nueva. Pero la escritura no iba a ser fácil y menos cuando el turno de saque inicial pertenecía al checo que con gran aplicación siguió haciendo bien los deberes, no cediendo siquiera una ocasión hasta entonces en el partido, para que Dani pudiera ensayar un break.
Mejoró el saque de Dani en el segundo game, pero como pasó en cuatro de los cinco de que dispuso hasta ese instante en el duelo, volvió a ser quebrado.
Todo se hizo cada vez más cuesta arriba. Evidentemente no fue su mejor día. Y por el contrario Lehečka cada vez se agigantaba más. Así se puso 3-0 con su infalible reposición, incluido blanqueo ante un Dani destrozado tenística y anímicamente.
Reaparecieron los fantasmas de Varillas y el porcentaje de rendimiento de saque del compatriota se fue por debajo incluso del cincuenta por ciento quedando 0-4 abajo en el segundo y estando al borde del blanqueo en el resultado final. Jiri desperdició por primera vez un punto de break (el quinto del partido) para que el paraguayo pudiera, al fin, ganar otro game y maquillar mejor la inminente derrota, consumada con el último servicio del europeo que se llevó un claro y contundente triunfo por doble 6-1 en poco más de una hora de juego.


