El shakedown del Rally del Paraguay dejó ayer una de las imágenes más particulares de toda la jornada: Santiago Peña se puso el casco, se ajustó los cinturones y ocupó el asiento de copiloto de Oliver Solberg para completar una de las pasadas del piloto sueco.
El presidente de la República tuvo así la oportunidad de experimentar desde adentro la velocidad y la exigencia de un auto de Rally1, nada menos que junto a uno de los protagonistas del Campeonato Mundial de Rally. Para Solberg fue también una ocasión diferente, teniendo que completar el recorrido con un acompañante que no es habitual en una competencia de esta magnitud.
La escena rápidamente llamó la atención y generó comentarios entre quienes seguían las alternativas de la jornada. Uno de ellos fue el del histórico copiloto español Luis Moya, integrante del equipo de La Tribu Deport, quien resumió la particular experiencia con una frase que rápidamente quedó instalada: “El presidente voló”.
Moya también destacó, entre risas, la capacidad de memoria que necesitó Solberg para completar el recorrido a ese ritmo, teniendo en cuenta que en esta ocasión no contaba con un copiloto profesional encargado de transmitirle las indicaciones.
Sucede que por momentos, justo después de la pasada del presidente con el piloto de Toyota, Solberg marcó el mejor tiempo de carrera con 03:00,006, después superado por el japonés Katsuta. Por eso, el comentario jocoso del histórico corredor español hoy en funciones de periodista deportivo en La Tribu.
Más allá de la anécdota, la experiencia permitió a Peña vivir desde una posición privilegiada la velocidad de un auto del WRC y compartir algunos kilómetros con una de las figuras que desde hoy buscará hacer historia en los caminos paraguayos.
Peña, así como el año pasado que se subió al auto de Sébastien Ogier y completó el shakedown con quien después terminó ganando el Rally del Paraguay, podría ser un amuleto de buena suerte para el joven y carismático piloto de Noruega. ¿Será cábala para Solberg?


