Después de una semana especialmente dura, con ambos equipos eliminados de las copas internacionales —Cerro Porteño frente a Palmeiras en la Libertadores y Olimpia ante Vasco da Gama en la Sudamericana—, sus seguidores demostraron que el amor por los colores no depende de los resultados y coparon el templo deportivo de nuestro país: el Defensores del Chaco.
El mítico estadio se vistió de color con banderas, camisetas, cánticos y una pasión que no conoció descanso, acompañando a los protagonistas ya desde la previa del encuentro.
Olimpia y Cerro llegaron golpeados, necesitados del apoyo de sus respectivas hinchadas que una vez más armaron la mayor fiesta del fútbol nacional con pasión y alegría.




