Los ancestros ligados al quehacer del músculo como grandes cultores y propulsores llegan hasta los propios orígenes de la actividad en el país, pues don Eduardo Schaerer, fundador de LA TRIBUNA y primer director en el año 1925, es tatarabuelo de los hoy vigentes cultores precitados.
Cata acaba de lograr su primer título del formato J100 de la World Tennis, en la categoría junior principal de 18 años, después de una impecable e invicta gestión en Cali, Colombia, levantando la Copa Valle en singles y llegando a la final de dobles, inclusive, en compañía de la surcoreana Sera Park.
Un título muy especial
La protagonista de esta exitosa gestión en Colombia, en nota compartida con la 1120 AM La Tribu Deport en el programa El Polideportivo, reconoció que “es muy especial porque vengo jugando este circuito hace tiempo y mi meta era llegar a esta consagración y finalmente lo logré después de una muy buena semana”.
Entre junio y julio, tiempo en que no paró prácticamente, haber afrontado eventos sucesivos solidificó su nivel. “Fueron meses en los que me ayudó muchísimo la experiencia de jugar la BJK Cup con el Team Paraguay, que me permitió tener buen ritmo de competencia. En la gira posterior de tres semanas a Colombia, me tocó enfrentar primero a una rival que fue finalista y después a otra que terminó campeona, de quienes pude aprender mucho”.
La universidad primero y el profesionalismo después
Catalina tiene claro lo que será su futuro en el tenis. Primero apunta a acceder al muy fuerte circuito universitario en los EEUU, siguiendo la huella de otras tenistas como Leyla Brítez Risso, su compañera en el Team Paraguay, quien una vez que completó sus estudios terciarios se insertó de lleno al profesionalismo.
“La universidad te forma muchísimo… Me gustaría terminar mis estudios, mejorar y después probar de lleno el profesionalismo”, expresó.
Justamente las dos compañeras del BJK, Leyla y Paulina, le dieron importantes recomendaciones resaltando que la universidad “es una rica experiencia que te forma no solo como persona sino como jugadora, pues te mantiene en ritmo y competencia todo el tiempo, entrenando y jugando al igual que lo hacen las profesionales”.
Aclara Catalina que “obviamente hay todo un proceso que se debe cumplir, pero son múltiples los beneficios a recibir”.
Aún no ha definido a que universidad asistirá, pero lo que tiene claro es que debe ser una que esté en la alta competencia de la NCAA, es decir la División 1, que, a la vez de permitirle laurearse en una carrera para su futuro, facilite su evolución tenística y el posterior salto al profesionalismo.


