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El Mundial de la Albirroja: El efecto inmediato de la enorme vidriera

No existe, ni existirá, un escenario más grande para un futbolista que una Copa del Mundo. La histórica campaña de Paraguay, la mejor selección sudamericana detrás de Argentina, disparó el interés de varios clubes europeos por las figuras de la Albirroja.

| Por Rodrigo Raúl López Riquelme
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El pico más alto de Paraguay fue ante Alemania y Galarza fue uno de los puntos altos compitiendo contra jugadores del Arsenal (N°7) y Bayern Múnich (de espaldas).

Una buena Copa del Mundo puede cambiar una carrera. Paraguay lo comprobó una vez más en Estados Unidos, México y Canadá. La Albirroja se convirtió en la segunda mejor selección de Sudamérica detrás de Argentina en el este certamen que culmina mañana en New York. Mientras Brasil, Uruguay, Ecuador y Colombia no llenaron las expectativas e incluso decepcionaron; el caso de los charrúas, en cuanto a rendimiento nuestra selección cumplió con sus metas y junto con la Albiceleste son las únicas que tumbaron a un campeón del mundo en un “mata-mata”, hazaña anteriormente reservada solo para argentinos, brasileños y uruguayos.

Para concretar ese camino, se necesitó de un grupo de hombres decididos a llevar a cabo el trabajo, una generación de futbolistas que hoy, como consecuencia inmediata, aparece en la órbita de importantes clubes europeos.

El caso más resonante es el de Orlando Gill. El arquero fue una de las grandes figuras del torneo, especialmente en la histórica eliminación de Alemania, donde atajó dos penales en la definición y se elevó como uno de los mejores guardametas del Mundial. Sus actuaciones despertaron el interés de equipos de las principales ligas europeas y todo indica que su futuro estará lejos de Sudamérica. Un arquero que hace solo un par de años nadie lo tenía, hoy aparece en carpeta en clubes como Bayern Múnich y Manchester United, por citar algunos.

Otro que fortaleció su cotización fue Matías Galarza. Descartado por River Plate antes del Mundial, el mediocampista fue una de las piezas más regulares del equipo de Gustavo Alfaro, aportando despliegue, recuperación, llegada al área y gol. Su futuro inmediato estaría en Europa, aunque a decir de su representante, Regis Marques, no están apurados para decidir camiseta nueva.

También sucede lo mismo con Damián Bobadilla, hoy en Sao Paulo y en el interés de clubes de la Premier League y la Bundesliga. Mauricio, una de las novedades de esta selección paraguaya y compañero de Gustavo Gómez y Ramón Sosa en el Palmeiras, demostró personalidad y condiciones para competir al máximo nivel internacional. Estos aspectos llamaron la atención en equipo de Europa. El problema es la cotización. Ambos clubes pidieron un piso de 20 millones de dólares para sentarse a hablar, incluso ya rechazaron ofertas de 18, por el naturalizado, y de 10 por el ex Cerro Porteño.

La historia enseña que las Copas del Mundo son la mayor vidriera del fútbol. En apenas un mes pueden modificar el valor de mercado de un jugador, abrir puertas impensadas y acelerar transferencias. Paraguay aprovechó esa exposición y ya dio el primer paso que era mostrar sus talentos y hacerlos interesantes. Ahora viene el segundo, concretar la transferencia y luego el tercer paso, quizás el más importante, sostenerse en las mejores ligas por mucho tiempo.

Más allá del resultado, nos quedamos con esa sensación de haber recuperado prestigio internacional y, al mismo tiempo, de haber presentado una camada capaz de conquistar Europa en los próximos mercados de pases.

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