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La Albirroja en las alturas

El inolvidable gol de Antolín Alcaraz abrió el camino de la campaña albirroja en la Copa del Mundo 2010. Contra Italia, el marcador central saltó más que todos y puso en jaque al campeón vigente.

| Por Rodrigo Raúl López Riquelme
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Momento exacto del testazo de Alcaraz que significó el primer gol de Paraguay en el Mundial 2010.

Centro, cabeza y gol; fórmula infalible para el fútbol paraguayo. El cabezazo de Antolín Alcaraz contra Italia es quizás el más recordad de los paraguayos en Copas del Mundo, de esos que uno no puede sacarse de la cabeza. Uno de esos tantos que cualquier paraguayo puede volver a ver una y otra vez sin cansarse, porque representó un duro golpe a una selección que venía firme, y justo en lo suyo, en el juego aéreo.

Era el 14 de junio de 2010 y la Albirroja debutaba en Sudáfrica nada menos que frente al campeón vigente del mundo. Italia llegaba con toda su historia sobre los hombros y la chapa de monarca, pero Paraguay no se intimidó. Al contrario. Le jugó de igual a igual desde el primer minuto.

A los 39 minutos llegó el momento inolvidable. Aureliano Torres ejecutó un preciso tiro libre desde la derecha y Antolín Alcaraz atacó el espacio con una determinación absoluta. Le ganó la posición a Daniele De Rossi y conectó un cabezazo cruzado que dejó sin reacción nada menos que a Gianluigi Buffon, considerado uno de los mejores porteros de la historia, sino es el mejor. La pelota besó la red y el grito de gol recorrió Paraguay de punta a punta.

Fue un estallido. Uno de esos momentos donde el tiempo parece detenerse. La imagen de Alcaraz corriendo con los brazos abiertos quedó grabada para siempre en la memoria colectiva del fútbol paraguayo.

Italia alcanzó el empate en el complemento por intermedio de De Rossi, tras un rebote en el área, pero nunca pudo imponer su jerarquía. Paraguay sostuvo el empate con personalidad y dio el primer paso de una campaña que terminaría siendo una de las más exitosas de su historia en los Mundiales.

Aquella igualdad no solo tuvo valor por el rival. También fue el comienzo del camino que dejó eliminada a la propia Italia en la fase de grupos y que, a su vez, arrancó con la debacle de un gigante, una que hasta ahora no puede recuperarse. Los campeones del mundo se despidieron prematuramente, mientras la Albirroja avanzó hasta los cuartos de final, donde quedó a un paso de las semifinales frente a España.

El gol de Antolín se sumó así a una tradición continuada en esta versión de la Copa: la de marcarles a campeones del mundo en certámenes ecuménicos; el defensor escribió su nombre con una conquista imposible de olvidar, la primera de ellas.

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