Todos los dimes y diretes de que la mejor selección del Mundo, Francia (pese a que Argentina sigue siendo la campeona vigente y Paraguay ha reconocido las virtudes francesas) iba a golear o arrasar a nuestra querida Albirroja, quedaron enterradas a más de 100 metros bajo tierra, porque no pudieron imponer su juego, ante la férrea marca de nuestros guerreros. Por supuesto, se llevaron la mayor posesión de la pelota, pero tuvieron que fabricar un penal para quedarse con el triunfo y clasificación, sin olvidar que hubo una reacción quizás tardía de Paraguay en la que pudo haber empatado, los franceses rogaban para que los últimos minutos sean finiquitados, en otros términos, culminaron el partido como “pidiendo hora”.
No se puede reprochar absolutamente nada a la selección paraguaya, que, con sus armas y sus virtudes, jugó como pudo y eso no está fuera de las reglas, no es ilícito apostar a una defensa sólida, llevarle al rival a caer en el juego y aplicar los contragolpes. Si fuera ilícito, que lluevan las sanciones y esto ante las tantas críticas de los europeos, que les molesta tener rudeza en frente, les incomoda la presión porque no tienen garra en su ADN, tienen juego, pero no coraje.
Es aquí donde uno puede afirmar que Francia jamás olvidará a Paraguay y existe una simple razón: fue el rival más difícil que les tocó enfrentar, encontrándose a un combinado de mucho carácter, no así rivales sumisos como los otros que les tocó vencer. Culminado el primer tiempo, se notó preocupación en el rostro de cada jugador francés, más aún del entrenador Didier Deschamps, que por momentos gesticulaba de forma negativa como no encontrando camino para penetrar la marca paraguaya.
El desenlace, desde luego, duele mucho, porque no se puede eludir que nuestros leones realizaron un enorme esfuerzo y lo hicieron bien, salvo ese ínfimo error de Diego Gómez, quien cruzó la pierna para desestabilizar a Désiré Doué, cosa que puede pasar, además con complicidad del VAR, así fue el triunfo de Francia, igual, Gómez nos dio y nos seguirá dando muchas alegrías. Finalmente, hay un punto llamativo y es que, si nos remontamos al año 1998, también caímos ante esta selección, pero de una manera insólita y ajustada, el gol de oro de Laurent Blanc, es decir, Francia sudó para vencer a Paraguay que también le puso la soga al cuello en aquel entonces.
Por este motivo, los franceses jamás se sacarán de la cabeza a la heroica Paraguay, por algo existe una calle en la ciudad de Clapiers, Francia, con el nombre de “Avenida Paraguay 98”.
No quedaría mal que agreguen otra ruta con el nombre “Avenida Paraguay 2026”. El gigante dormido ha despertado, Paraguay, el corazón de América para el Mundo.


