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El Cazador atrapó a su mayor presa, la Albirroja es tendencia global

Lo reconoció el propio protagonista. Gustavo Alfaro confesó que la victoria ante Alemania en la que condujo técnicamente a la albirroja, fue la más importante de la brillante trayectoria del “cazador de utopías”.

| Por Pedro García Garozzo
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Alfaro en una de sus tantas indicaciones ante Alemania; esta vez, a Miguel Almirón.

En la era de internet y las redes, el triunfo frente a Alemania hizo que Paraguay sea tendencia global, número uno mundial. Y el arquero Orlando Gill, el protagonista humano más repetidamente citado y convertido en héroe digital.

Trazando un “hilo” histórico, como nos direccionan hoy en día las redes, la nominación de este verdadero genio como entrenador de la albirroja, fue el mayor acierto de la administración de Robert Harrison al frente de la APF.

Ni inútiles ni mudos

“Hay derrotas que duelen y hay derrotas que enseñan” es otra de las inspiradas y profundas frases de Alfaro, que llaman a la reflexión y nos enfrentan a actitudes que no debimos tener como ocurrió después de la caída ante Estados Unidos.

Fuimos injustos con todo el plantel, porque la actitud que por situaciones propias de un partido no pudo desplegar ante los locales, se tornó superlativa y rebosante en los siguientes compromisos.

Fuimos injustos con el “cazador de utopías”, sumidos en una perniciosa amnesia y censurando a quien nos subió del abismo de la eliminación a un desenlace feliz que pintaba tan lejano como quimérico.

Y estamos en el mundial, después 16 años de frustraciones, porque pudimos encontrar la buena marcha y divisar por fin “Al faro” salvador, el mejor que se pudo encontrar cuando remábamos en círculo vicioso en una fase de clasificación hacia Norteamérica 2026, navegando sumidos en la oscuridad sin rumbo y cada vez más lejos del puerto de la clasificación, hasta que encontramos al eficaz timonel, que enderezó nuestra nave albirroja, con los mismos remeros que como si estuvieran tocados por una varita mágica, cambiaron su mentalidad y rendimiento pasando a ser de perdedores desesperanzados a ganadores capaces de proezas como la de Boston.

Cuando como nunca antes se habían desatado tantas dudas sobre quien debía ser el arquero, el Cazador tenía clara la película, comenzando una larga serie de aciertos (incluso al tener que prescindir de piezas importantes por imponderables como lesiones), al colocarlo a Gill en el arco.

Los aciertos en el más duro de los juegos contra los teutones se multiplicaron con la elección apropiada de los protagonistas hasta la selección de los “penaleros”.

Y fuimos también injustos con el convertido en “héroe digital” llegando a calificar de mudo, a quien no necesita hablar con la boca al saber hacerlo con sobrada elocuencia con las dos manos.

Lo dijo también sabiamente el profesor Alfaro que no se lo puede declarar como muerto a Paraguay, porque nunca nos damos por vencidos.

Y así como aprendimos de la caída ante el anfitrión, no hubiéramos estado preparados y encontrar con resiliencia (otra gran virtud de esta selección) la vía idónea para degustar las mieles del más grande triunfo del futbol paraguayo en un mundial, ante quienes cuatro veces levantaron la copa de la FIFA.

Disfrutemos, soñemos, que esto continúa.

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