Los primeros minutos fueron muy intensos, donde Brasil y Japón apostaron a la transición dinámica, pero con una diferencia: la Canarinha fue muy insistente en el juego por las bandas, sobre todo, hacia la zona de Vinícius, en tanto, la selección “sol naciente”, impuso la presión alta para desacomodar al rival.
A los 28 minutos llegó el primer tanto japonés. Precisamente, en un error en la salida brasileña, la presión hizo que los nipones roben el balón, Sano condujo, aplicó la galopada y cerca de la medialuna sacó un misil, potente esquinado, hacia el poste derecho de Alisson, concretando así el 1 a 0.
A partir de aquí, Japón mejoró su sistema defensivo, siendo ordenado y dejando a Brasil que haga el mayor esfuerzo. Esto exactamente sucedió, porque los dirigidos por Carlo Ancelotti tuvieron la posesión, intentaban
En la complementaria, a los 51 de juego, Brasil produjo un buen ataque, con un centro de Danilo desde la zona derecha, Guimarães conectó de cabeza y tapó el portero Suzuki, pudo haber sido el empate. Pero a los 55 minutos, llegó la anotación que tanto estaban buscando, con misma herramienta, tras un centro, Casemiro conectó de cabeza y la pelota adentro de las redes para el 1 a 1.
El partido estaba en su etapa final, y en el tiempo adicional, luego de tanta insistencia y mucho sacrificio, Gabriel Martinelli encontró el momento indicado en área rival y marcó el 2 a 1 para triunfo y clasificación a octavos de final, tremendo y agónico pase.
Ahora, los brasileños esperan por Noruega o Costa de Marfil quienes se enfrentarán este martes, a las 14:00, en Dallas.


