Esto se dio un mismo 10 de junio, con diferencia de tres años en dos deportes paraguayos que ganaron un sitial de gran aceptación precisamente por los merecimientos acreditados en la esfera internacional: el tenis y el futbol de salón.
El 10 de junio de 1979, Paraguay impactó al mundo con un deportista individual, Víctor Pecci, oponiendo dura batalla y provocándole el único set perdido en todo el torneo al indiscutido número 1 de la época y el rey absoluto en el polvo de ladrillo, el sueco Bjorn Borg en la final de Roland Garros.
Otro 10 de junio de 1982, en el estadio Ibirapuera en San Pablo, Brasil, la selección paraguaya de salonismo le jugó de igual a igual la final del primer mundial al poderoso seleccionado local de Brasil, perdiendo por 0-1 pero siendo aplaudida y ovacionada por una multitud de más de diez mil personas que colmó el escenario bandeirante.
El fenómeno Pecci
En aquel abierto de Paris de 1979, siendo siembra 16, Victor Pecci eslabonó su camino a la final derribando de entrada al local François Jauffret (número uno local) 6-7, 6-4, 7-5 y 6-1; al checoslovaco Pavel Slozil 6-3, 2-6, 6-3 y 6-4, al Corrado Barazzutti (semifinalista en 1978) 7-5, 6-3 y 7-6), al estadounidense Harold Solomon (finalista de 1976) 6-1, 6-4 y 6-3, en cuartos de final al argentino Guillermo Vilas (campeón 1977 y finalista de 1978) 6-0, 6-2, 5-7 y 6-1 y en la smifinal al estadounidense Jimmy Connors, (número 2 del mundo) 7-5, 6-4, 5-7 y 6-3.
Perdió la final frente al sueco Björn Borg por 6-3, 6-1, 6-7 (tiebreak 6-8) y 6-4.
Pero como nunca antes, todo el país estuvo pendiente de un partido de tenis. Por primera vez la televisión paraguaya emitió en directo la final. Y varios medios de la época describieron el duelo con enviados especiales.
Radio 1° de Marzo, que acompañó desde el primer juego al “campeonísimo” sumó a Juan Ángel Gómez, a la participación de don Miguel Angel Napout primero y después tambien de su hijo Juan Angel, en las descripciones de los memorables partidos.
El propio director de Radio Ñandutí, Humberto Rubín, viajó para transmitir el histórico enfrentamiento. Los medios escritos también tuvieron a sus enviados especiales: Maneco Galeano (Hoy) y Vicente López Vega (ABC).
Pecci no perdió. El tenis paraguayo menos aún. Ambos multiplicaron su popularidad e impacto en proporción geométrica. Y el antiguamente conocido como “deporte blanco” prendió definitivamente en el Paraguay como una disciplina popular.
Lo propio ocurrió tres años más tarde con el futbol de salón.

La selección nacional que le había ganado dos años atrás (en marzo de 1980) una épica final intercontinental a Brasil en el mismísimo Mineirinho, recién inaugurado en Belo Horizonte, se hizo más fuerte de lo que ya era. Creció aún más para cimentar la hazaña que se gestó en Melbourne, seis años más tarde y alcanzar el primero de los cuatro títulos mayores que atesora.








