El streamer español Sergio Jiménez, alias “Sancho” o “Sssanchopanza”, murió en su casa de Vilanova i la Geltrú tras ingerir alcohol y drogas en un desafío acordado con seguidores por dinero. La Policía investiga las “extrañas circunstancias” y la posible instigación de terceros.
Barcelona (EFE). Sergio Jiménez Ramos, un streamer español de 37 años conocido en redes como “Sancho” o “Sssanchopanza”, fue hallado muerto en su domicilio de Vilanova i la Geltrú (Barcelona) la madrugada del 30 al 31 de diciembre, tras participar en una retransmisión en la que consumía alcohol y drogas. Los Mossos d’Esquadra han abierto una investigación para esclarecer las circunstancias del fallecimiento y esperan el resultado de la autopsia, según fuentes próximas al caso citadas por EFE.
La muerte se habría producido en el marco de un desafío acordado con seguidores. De acuerdo con El Periódico de Catalunya, Jiménez llevaba meses realizando “retos” en directo en los que ingería sustancias a cambio de donaciones económicas. La emisión de fin de año, añaden esas informaciones, no fue abierta: se desarrolló en una videollamada cerrada para un grupo privado de donantes que pagaba para proponer acciones concretas.
Familiares y personas del entorno explicaron que Jiménez vivía en un piso con su madre y que fue localizado sin vida alrededor de las 2.00. Cuando lograron acceder a la habitación, relataron que encontraron una botella de whisky casi vacía, una cantidad significativa de droga —presuntamente cocaína— y varias bebidas energéticas sobre la mesa. También afirmaron que, al abrir la puerta, todavía escuchaban voces de quienes seguían la retransmisión desde el ordenador, lo que reforzó la idea de que la conexión no se había interrumpido por completo.
En emisiones posteriores, el influencer Simón Pérez —asociado a directos de pago y retos virales— se refirió al caso y afirmó que le habían comunicado que Jiménez habría ingerido seis gramos de cocaína en unas tres horas y, además, una raya de dos gramos. Pérez sostuvo que había advertido en ocasiones que esas cantidades podían ser letales y dijo que, tras el fallecimiento, habló con el hermano del streamer. En uno de sus directos afirmó que “me podía haber pasado a mí” y que tiene “la conciencia tranquila”, según recogió Antena 3.
La familia, por su parte, aseguró que Jiménez tenía problemas de consumo y estaba en tratamiento psiquiátrico. En los últimos meses, añadieron, había intensificado este tipo de retos como vía de ingresos rápidos. Personas del entorno sostienen que estas dinámicas se afianzaron junto a otro streamer de la misma localidad: los espectadores aportaban dinero que servía para financiar el consumo de sustancias que luego se exhibía durante las emisiones.
El caso vuelve a poner el foco en la migración de contenidos de riesgo desde plataformas abiertas hacia espacios cerrados. En su reconstrucción, El País describe un modelo de “directos privados” o “meets” organizados mediante videollamadas y coordinados en Telegram, con grupos de pago —como “Los Diplomáticos”— y cuotas de acceso que oscilan entre 40 y 120 euros. En ese contexto, la presión por satisfacer lo que piden los donantes puede derivar en una escalada de conductas peligrosas, y se diluye la responsabilidad cuando los contenidos se trasladan a espacios privados.
Para los investigadores, una de las claves será precisar qué ocurrió antes, durante y después del directo y si existió instigación, cooperación u otros elementos penalmente relevantes por parte de terceros. Aunque el anonimato dificulta identificar a todos los participantes, el rastro económico de donaciones y pagos podría facilitar la reconstrucción de parte de las interacciones. Según esas crónicas, para la Policía debería ser posible rastrear los donativos a la cuenta del streamer y reconstruir quiénes pidieron el reto y cuándo exactamente. La Policía investiga, en palabras recogidas por los medios, las “extrañas circunstancias” del caso. Por ahora, según fuentes citadas por El Periódico, el cuerpo no presentaba indicios de criminalidad, a la espera de la confirmación forense.
La muerte de Jiménez ha sido descrita como el primer caso conocido en España de un fallecimiento durante un reto retransmitido en directo y se produce pocos meses después del francés Raphaël Graven en otro desafío viral. El episodio reabre el debate sobre los límites del entretenimiento, la monetización del riesgo y el grado de responsabilidad de quienes empujan o premian conductas autodestructivas desde comunidades digitales que operan, cada vez más, fuera del alcance de la moderación pública.










