El mercado revela una alta demanda de la vivienda propia. La política de Estado destinada a garantizar el techo propio genera como consecuencia empleos en el sector de la construcción (albañiles, plomeros, carpinteros, electricistas, entre otros).
Al mismo tiempo, beneficia a los comercios, desde ferreterías y distribuidores de materiales de construcción hasta la economía del entorno inmediato de las obras, como despensas, bares e incluso los vendedores de chipas y empanadas.
El Área Metropolitana concentra la mayor cantidad de solicitudes en los programas de vivienda, siendo las ciudades de Luque, Ñemby y Capiatá las que registraron mayor demanda en los últimos años.
Las primeras experiencias positivas de apoyo financiero para la construcción fuera del Gran Asunción se están dando en Alto Paraná.
El programa Che Roga Porã 2.0, impulsado por el Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH), avanza con un plan de alcance nacional para paliar el déficit habitacional.
Desde su relanzamiento, la iniciativa registró un crecimiento exponencial en las postulaciones gracias a modalidades de acceso que responden directamente a las necesidades de la población, especialmente de la clase media.
En diálogo con La Tribuna, el viceministro de Vivienda e Infraestructura, Víctor Villasboa, destacó que el éxito radica en haber escuchado a la ciudadanía. “La gente pedía la posibilidad de construir en terreno propio, y hoy es una de las opciones más solicitadas. El cambio respondió a la demanda y la reacción fue inmediata: las postulaciones y preaprobaciones aumentaron de forma geométrica”.
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