Javier Ibarra fue asesinado entre la noche del 24 y la madrugada del 25 de noviembre de 2022 en la casa de sus padres, en el barrio Santa Ana de San Lorenzo, en donde residia tras separarse.
El autor del hecho fue su secretario privado Óscar Caballero Sahlmann de 31 años en ese momento, un hombre a quien Ibarra habría ayudado para no enfrentar un proceso por tráfico de armas en Argentina.
La noticia del asesinato impactó por los antecedentes de ibarra. Había ocupado el cargo de fiscal antidrogas entre los años 2006 y 2013. Fue viceministro de Seguridad Interna del gobierno de Federico Franco (2012-2013) y luego continuó en el cargo en el gobierno de Horacio Cartes hasta el año 2016.
En marzo de ese año, Ibarra volvió a la fiscalía, específicamente a la unidad antisecuestro y sus funciones terminaron en el año 2018, cuando la Corte Suprema no lo confirmó en el cargo.
Su muerte no tuvo nada que ver con lo que hizo
El desgaste de su imagen por las denuncias de pago de supuestas coimas por parte del narco Ezequiel De Souza, el mismo al que había detenido con 1800 kilos de cocaína, en el operativo Aguila Negra realizado en Canindeyú en el 2012; el robo de fusiles del cual fue víctima y denuncias de situaciones internas en la familia, impulsadas por su exesposa, acabaron con su carrera pública.
Ibarra pasó a ejercer la profesión de abogado y en ese menester le encontró la muerte en una situación que nada tenía que ver con lo que le había catapultado a la función pública.
La exautoridad fue hallada muerta en la mañana del 25 de noviembre, en la cocina de la casa.
Diversas hipótesis se tejieron luego del asesinato, desde el robo de relojes Rolex hasta el ajuste de cuentas de hechos relacionados a su función pública.
Paciente investigación
Tres meses de paciente investigación del fiscal Julio Ortiz González y la Policía Nacional llevaron no solo a dar con el supuesto autor, sino con el móvil del crimen.
El 5 de enero de 2023 fue detenido en su casa de Zeballos Cué, Caballero Sahlmann, el hombre a quien Ibarra no solo le encomendó el trabajo de chofer y de otras labores, sino la custodia de sus hijos a quienes llevaba al colegio en un vehículo Golf, que el exviceministro le había entregado para realizar sus actividades.

La investigación determinó que dos meses de salario (unos cuatro millones de guaraníes), fue el motivo de una discusión que derivó en la tragedia.
Pero ¿cómo ocurrió el hecho.
La paciente investigación ubicó en un local comercial de San Lorenzo a un hombre que compró un cargador de teléfono celular. Desde esta línea había llamado a Caballero.
Las imágenes de las cámaras de seguridad llevaron a mostrar a que este hombre había llevado en una moto a Caballero hasta la casa de Ibarra,
El dueño de la moto, que luego pasó a ser testigo, había explicado posteriormente que Caballero le pidió que lo lleve hasta la propiedad de su jefe para cobrar una deuda.
Caballero ingresó sin problema a la vivienda, como acostumbraba a hacerlo, ya que tenía las llaves.
Luego, los investigadores determinaron que Caballero fue a encarar a Ibarra, quien aparentemente estaba bajo los efectos de la bebida alcohólica.
La molestia de Ibarra
El exfiscal habría molestado por la queja, por lo que supuestamente sacó su arma y le apuntó a Caballero. Luego, el exviceministro se tranquilizó y dejó el arma en la cocina.
Este momento fue aprovechado por Caballero para tomar el arma y disparar en la cabeza a Ibarra.
Un segundo disparo efectuó cuando su jefe ya estaba tirado en el piso, conforme a lo que pudieron averiguar los investigadores.
Caballero salió a abordar la moto, pero el biciclo tuvo un desperfecto. El motociclista y luego testigo del caso llevó a pie el rodado hasta una estación de servicio, a metros de donde compró el cargador y luego Caballero se acercó a ell,a bordo de un taxi para entregarle G. 200 mil, de manera a que arregle la moto. A su vez, le pidió que guarde una caja, en cuyo interior estaba el arma de fuego.
Posteriormente Caballero abordó el taxi con el que había llegado y a unas cuatro cuadras solicitó al taxista que lo bajara con evidente intención de que no se conozca su casa.
Caballero nunca admitió oficialmente ante la Justicia que mató a Ibarra. No obstante fue condenado a 28 años de cárcel, pena que ya fue confirmada en todas las instancias.
Actuó como el más sentido por lo ocurrido
La frialdad con que actuó Óscar Caballero impresionó a los investigadores.
Cuando ocurrió la tragedia Caballero fue requerido por los familiares para que se interiorice de todo lo que había en la casa.
El mismo se mostró sentido en todo momento, llegó a escribir a la hermana de Ibarra que siempre iba a estar a disposición de la familia, que todos los días le hablaba a su jefe antes de dormir e incluso depositó flores en el sitio en donde el exviceministro fue enterrado.
Pero Caballero no solo mató a Ibarra, sino que supuestamente robó dinero que Ibarra tenía preparado para un viaje a Brasil que iba a realizar con su exesposa e hijos para festejar la finalización del año lectivo de los chicos.
Paradójicamente, Caballero gastó el dinero, según los investigadores, en un viaje que realizó a fines de ese año a Brasil, conforme a fotografías halladas por los policías en las playas de ese país.


