La Policía Nacional evalúa el procedimiento llevado a cabo por agentes de la Comisaría 8.ª de Capiatá y del Grupo Lince, luego de que se viralizaran imágenes en los que se observa a un efectivo rompiendo a patadas la ventanilla de un automóvil para reducir al conductor tras una persecución.
Según el reporte oficial, el automovilista hizo caso omiso a las señales de pare en una barrera preventiva. Durante el intento de fuga, el sospechoso embistió a un agente del Grupo Lince que intentó cortarle el paso. Tras ser arrinconado en una estación de servicio, el hombre se negó a bajar de su vehículo, el cual contaba con vidrios totalmente polarizados.
Justificación policial y prueba de narcotest
Sobre el caso, el comisario principal José Acosta, jefe de Prevención y Seguridad de Central, argumentó que los agentes actuaron de esa manera al encontrarse en una situación de alta incertidumbre y riesgo inminente:
“El conductor hizo caso omiso a la señal de pare y embistió al personal Lince. Al estar el vehículo totalmente polarizado, los policías no sabían qué o a quién tenían adentro ni si estaba armado. Se procedió de esa forma para evitar el uso de armas de fuego y restablecer el orden”, explicó Acosta.
Al lograr la aprehensión, la prueba de narcotest confirmó la presencia de bolsas de marihuana en el interior del habitáculo.
Imputación y sumario administrativo
El Ministerio Público dispuso la imputación del conductor por presunta tenencia irregular de estupefacientes y resistencia.
Por su parte, la Comandancia de la Policía Nacional remitió los antecedentes a la Justicia Policial y a Asuntos Internos para determinar si el uso de la fuerza física se ajustó a los protocolos institucionales de persuasión o si existió un exceso en el ejercicio de la función.


