Según datos oficiales presentados por el vocero de la Fiscalía, Gunter Krone, el 52% de todas las causas judiciales ingresadas entre 2019 y 2025 corresponden a la modalidad de explotación sexual.
Perfil de las víctimas y vulnerabilidad económica
Los investigadores del Ministerio Público señalan que las organizaciones criminales tienen plenamente identificado el perfil de sus víctimas:
Edad y género: Afecta principalmente a mujeres de entre 14 y 29 años.
Mecanismos de captación: Los tratantes se aprovechan de la vulnerabilidad económica, la falta de información y la necesidad urgente de empleo.
Trata interna: el traslado de víctimas dentro del país
La Fiscalía advirtió sobre la falsa creencia de que este delito solo ocurre cuando las víctimas son llevadas al extranjero hacia países como España, Argentina o Brasil. La trata de personas interna ocurre de forma recurrente dentro del territorio paraguayo.
“Del traslado de zonas del interior, se las capta para la capital o las grandes capitales departamentales y estas personas terminan en un 52% de los casos siendo explotadas sexualmente dentro de prostíbulos o casas de citas”, puntualizó Krone.
El engaño y el desarraigo geográfico desde localidades del interior hacia Asunción despojan a las jóvenes de sus redes de apoyo, facilitando el sometimiento mediante amenazas.
Trabajos forzados y esclavitud en cultivos ilícitos
En el norte del país, específicamente en los departamentos de Amambay y Canindeyú, la dinámica delictiva adopta otra modalidad: la servidumbre y el trabajo forzado.
Las víctimas de esta variante suelen ser miembros de comunidades indígenas o personas en situación de extrema pobreza. Los grupos delictivos las trasladan para someterlas a condiciones de cuasi-esclavitud dentro de plantaciones ilegales de marihuana.
Redes internacionales y ciberdelincuencia
El alcance de las mafias internacionales también afecta a ciudadanos extranjeros captados hacia Paraguay. Entre las intervenciones recientes destaca un operativo en el Paraná Country Club de Hernandarias, donde se desmanteló una red internacional y se rescató a unos 50 ciudadanos taiwaneses.
Las víctimas operaban bajo engaños, hacinadas en condiciones infrahumanas y obligadas a trabajar en plataformas clandestinas de apuestas en línea.
Modus operandi global de retención:
Confiscación de documentos: Retiro de pasaportes bajo el pretexto de saldar deudas de pasajes.
Coacción psicológica: Amenazas de detención o deportación para evitar que acudan a la policía local.


