Hace veintidós años se registraba un secuestro con el peor desenlace

Un 21 de septiembre de 2004, en horas de la tarde, secuestraban a Cecilia Cubas Gusinky de 31 años, a una cuadra de su residencia, en el barrio Laguna Grande de San Lorenzo. El desenlace de este hecho fue uno de los más crueles de los perpetrados por un grupo que luego pasaría a autodenominarse EPP.

| Por La Tribuna
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Cecilia Cubas Gusinky

Por Osvaldo Cáceres Encina

Ese día de inicio de la primavera, un grupo comando cerró el paso del vehículo de Cecilia con otros dos rodados, la tomaron y la llevaron en otro vehículo hasta Fernando de la Mora, en donde realizaron un trasbordo.

De allí la llevaron hasta una casa de Ñemby, donde la mantuvieron en cautiverio hasta el final de sus días.

Al inicio, los secuestradores pidieron 5 millones de dólares. El vocero era Osmar Martínez, quien se comunicaba con el expresidente de la República Raul Cubas Grau, padre de la víctima.

Durante la negociación, el 12 de noviembre, los secuestradores llegaron a cobrar la suma de 300 mil dólares a Cubas Grau, pro Martínez dijo que era una multa por los supuestos errores cometidos en la negociación.

El monto llegó a ser bajado a tres millones de dólares, Pero a partir del 21 de diciembre, los secuestradores dejaron de comunicarse.

El presidente Nicanor Duarte Frutos exigía resultados, que no se daban. Las hipótesis eran varias, se pagaban por informes pero los resultados eran nulos.

La asamblea " de la muerte"

El 13 de enero, a la noche el fiscal general del Estado Óscar Latorre recibía un informe pocos halagueño: una asamblea del ala extremista de Patria Libre resolvió aceptar la moción de Ósmar Martínez, de acabar la vida de Cecilia.

Martínez dijo a los asambleístas que la recomendación fue dada por el miembro de las FARC que los asesoraba con el secuestro.

Entre los asistentes a esa asamblea que se realizó en Caaguazú estaba Dionicio Olazar, un informante de la fiscalía.

Las detenciones comenzaron, pero los resultados seguían siendo infructuosos.

El hallazgo de la casa del “horror”

En medio de todo, la fiscala Sandra Quiñónez y agentes antisecuestro, accedieron un peculiar video en el que se veía a un grupo de personas realizando una práctica de secuestro.

El audiovisual era antiguo a juzgar por el hecho de que entre los que aparecía en el material estaba por ejemplo, Aldo Meza, quien en Julio de 2004 había sido detenido por el caso María Edith.

Informes de inteligencia de los policías los llevó, el 16 de febrero de 2005, hasta una casa de Ñemby. la idea era determinar, si en esa vivienda se filmó ese material.

Una llamada realizada desde una línea fija que correspondía a esa casa fue clave para los investigadores,

La idea de la intervención a esa casa fue bien tomada por el gobierno, debido a que iba a distraer la atención y permitiría un procedimiento en una granja del Alto Paraná, donde supuestamente la tenían a Cecilia.

Sin embargo, para sorpresa y desazón de todos, en la casa de Ñemby, que luego pasó a ser llamada la del Horror fue encontrado un pequeño túnel, en su interior estaban los restos de la hija del expresidente y de la que luego pasaría a ser senadora Mirtha Gusinky.

Cecilia había sido asfixiada y enterrada viva.

Cecilia, en una foto de prueba de vida y el lugar donde la encontraron sin vida. (Foto: Archivo)
Cecilia, en una foto de prueba de vida y el lugar donde la encontraron sin vida. (Foto: Archivo)

Hubo una veintena de detenidos y condenados, Óssmar Martínez murió en la cárcel, pero el caso Cecilia simplemente fue un disparador para que los criminales trasladen sus acciones y se agrupen desde marzo de 2008, bajo la denominación Ejército del Pueblo Paraguayo.

Entre los “fundadores” estaban los que tuvieron a Cecilia en la casa de Ñemby, como el caso de Magna Meza y Manuel Cristaldo, actuales líderes del EPP, además de los posteriormente abatidos Nimio Cardozo Cáceres, Gabriel Zárate Cardozo y Osvaldo Villalba.

“Buscan sacar 5 millones de los verdes”,decía las FARC

Un correo electrónico remitido por el canciller de las Farc Rodrigo Granda, alias Ricardo Téllez a Luis Edgar Devias, más conocido como Rául Reyes, el segundo de esa agrupación criminal que reivindicaba la guerrilla como forma de llegar al poder, daba cuenta de que desde Colombia estaban al tanto de la preparación de un nuevo secuestro.

El correo fue remitido el 12 de Julio de 2004 y reportaba que todo estaba listo para el secuestro, bajo la supervisión de Orley Jurado Palomino, alias Hermes Aguilar, quien formaba parte del alto mando de las FARC).

Incluso proyectaban un curso de formación para los paraguayos que obviamente conformaban el ala extremista del Partido Patria Libre y aludían a que Ósmar Martínez al que llamaban el “cuentachistes” estaría en esa “capacitación”.

El informe que enviaba Granda era precisamente producto de la comunicación que tuvo con Ósmar Martínez, quien encabezaría la operación.

El correo indicaba entre otras cosas que “en enero irían a curso 6 compañeros entre ellos él mismo, puede ser por seis meses. Que el objetivo económico está listo. Ellos tienen la inteligencia, armas, carros, casas y el grupo que haría el operativo. Que buscan sacar 5 millones de los verdes y están en capacidad de guardar el toro hasta por seis meses. Que la colaboración que piden es que Hermes vaya e inspeccione los sitios y de recomendaciones al grupo operativo y la mejor manera de negociar y cobrar, parte en la que están flojos. Una vez realizada esa actividad por parte de Hermes, recibidas las recomendaciones, Hermes podía regresar al Brasil y ellos realizar la operación”.

Precisamente, tras el secuestro, lo primero que pidieron los criminales fue la suma de cinco millones de dólares..

El grupo que secuestró a Cecilia tenía efectivamente gente que hizo el seguimiento, vehículos para perpetrar el hecho y la casa para ocultar a la víctima (el toro) cosa que lograron hacerlo durante casi cinco meses, aunque antes de que se cumple el cuarto mes ya habían acabado con la vida de ella.

El correo forma parte de cientos de páginas de comunicación que recibía el número 2 de las Farc, quien fue abatido en marzo de 2008 en Ecuador, en la frontera con Colombia.

Granda cuenta con orden de captura internacional por el caso de Cecilia Cubas, que las autoridades optan por ignorarla debido al Acuerdo de Paz entre Colombia y las FARC, que incluso llevó a este grupo a tener representantes en el Congreso.

Orley Jurado Palomino también tenía orden de captura internacional, pero murió en La Habana, Cuba, en Julio de 2021 durante el proceso de negociación del Acuerdo de Paz.

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