No fue un secuestro cualquiera, fue el de la hija de un expresidente

El secuestro de Cecilia Cubas Gusinky, no fue el de cualquiera. Fue nada menos que el de la hija de un expresidente de la República y de una senadora del Partido Colorado. Fue un plagio monitoreado y asesorado por las FARC de Colombia. Ha sido un crimen porque a la joven no solo no la devolvieron con su familia, sino que la mataron cruelmente por aquellos quienes hasta ahora siguen sembrando el terror en las familias paraguayas.

| Por La Tribuna
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Cecilia Cubas Gusinky.

Por Osvaldo Cáceres Encina

El 21 de septiembre de 2004, secuestraban a Cecilia Cubas Gusinky de 31 años. Una hermosa mujer a quien la emboscaron a una cuadra de su residencia, en el barrio Laguna Grande de San Lorenzo, en el preciso momento que retornaba a su casa.

Su papá era Raúl Cubas Grau quien asumió como presidente de la República desde el 15 de agosto de 1998 hasta el 28 de marzo de 1999, fecha en que renunció a consecuencia de los graves incidentes acontecidos tras el magnicidio de Luis María Argaña.

Su madre era Mirta Gusinky, una empresaria que años después sería senadora de la Nación.

Esa misma noche de la privación ilegítima de la libertad de Cecilia la familia Cubas Gusinky recibió un pedido de rescate de cinco millones de dólares.

Desde un principio se sospechó que el mismo grupo que había secuestrado y mantenido en cautiverio a María Edith Bordón de Debernardi, durante 64 días era el implicado. Es decir, el ala extremista del Partido Patria Libre.

Pero esto costaba creer a la ciudadanía que aún tenía en la mente los recuerdos de los excesos de la dictadura y los múltiples errores cometidos por las autoridades en el caso Maria Edith, que terminaron convirtiendo en víctimas a los militantes de Patria Libre Juan Arrom, Anuncio Martí y Víctor Colmán.

A pesar de contar con esa información y tal vez para no dejar cabos sueltos o simplemente como ocurrió en el caso María Edith, los investigadores manejaban otras hipótesis que incluían a grupos criminales del Alto Paraná.

Empero, el tiempo pasaba y las negociaciones continuaban en medio de un clima de tensión y desprecio por parte de los secuestradores.

Los criminales ya no utilizaron cartas escritas a mano como en el caso María Edith, sino que implementaron la comunicación via correo electrónico.

Una foto de Cecilia, totalmente desnutrida y que por un descuido de la policía se llegó a publicar en un medio de prensa, era la prueba de vida enviada a la familia.

Las comunicaciones eran entre el líder del grupo Osmar Martínez .y Raúl Cubas. Lo hacían vía electrónica y telefónica.

Martínez hacía gala de su condición de llevar la ventaja y con petulancia se dirigía amenazante a Cubas.

El 12 de noviembre de ese año, Raúl Cubas pagó US$ 300 mil que le requirió Martínez por la liberación de su hija. Pero el secuestrador antes que liberar a Cecilia le respondió que era una multa por los supuestos múltiples errores cometidos por el expresidente, durante las negociaciones.

La falta de resultado afectaba al gobierno de Nicanor Duarte Frutos, quien en un momento, según refirieron algunos investigadores llegó a decir que el agente del Ministerio Público que encuentre a Cecilia iba a ser el próximo fiscal general del Estado.

De por medio, estaban los que buscaban sacar provecho y ofrecían información para sacar dinero a los Cubas o al gobierno. Por supuesto, los datos nunca fueron veraces.

Correos reveladores de las FARC.

El secuestro de Cecilia Cubas fue monitoreado y hasta asesorado por las Fuerzas Armadas Revolucionaria de Colombia, como ocurrió en el caso de María Edith Bordón de Debernardi.

Los investigadores manejaban la información de que las FARC se quedaban con el 30% de lo recaudado por sus “servicios”.

Los correos del número 2 de las FARC, Luis Edgar Devia, alias Raúl Reyes que fueron hallados en su computador, en marzo del 2008, luego de ser abatido, en Ecuador, en la frontera con Colombia dan cuenta de que estuvieron detrás del caso Cecilia.

Términos tales como la empresa( secuestro), la fruta (la secuestrada), cuentachiste (Omar Martínez) aparecen en los correos de las FARC, en directa alusión a los secuestros del ala extremista de Patria Libre.

El 12 de julio de 2004, un correo electrónico remitido por Rodrigo Granda, denominado canciller de las FARC a Raúl Reyes, daba cuenta de los planes de un secuestro en Parguay, sin mencionar el nombre de la víctima pero era evidente que se refería a Cecilia.

En el correo, Granda advertía sobre la división interna de Patria Libre, producto de que el grupo que estaba tomando el mando se preparaba para otro secuestro, pero esto no lo aprobaban los antiguos líderes,quienes estaban fuera del país

“Hoy conversé con el Cuentachistes. Le envía muchos saludos. Le resumo: Tienen problemas con los compañeros que se encuentran en Brasil (entre ellos Juan Arrom) porque estos vienen moviendo la tesis que hay que hacer un alto en la conformación del elemento armado porque esto pone en peligro la existencia misma de Patria Libre como organización política. Todo debe reducirse a tener un grupo especializado en hacer finanzas”, dice una parte del correo.

“Han abierto la discusión y en agosto harían un congreso para recomponer las cosas. Plantea que si Arrom y los demás no se someten a la línea serán separados del partido. Dice que cuentan con la mayoría al interior del país y que los 3 integrantes de la dirección que se encuentran en Brasil quieren dirigir desde fuera. Que han aflorado apetitos desmesurados por la conducción del partido. Dice que debemos tener el contacto directo con él (el que estuvo bailando allá)”, señala el correo.

Al aludir a los tres de allá se refiere a Juan Arrom Anuncio Martí y Victor Colmán, quienes huyeron de Paraguay antes de que se dicte la sentencia por el caso María Edith.

Los tres integrantes de Patria Libre consiguieron posteriormente el estatus de refugiado, en Brasil.

En otra parte informaba sobre la detención de tres piezas clave de Patria Libre. “Los detenidos fueron: el más alto de los que compartió con usted y que era responsable del grupo, la esposa de este y otro que no conocemos”.

El que compartió con Reyes fue Alcides Oviedo Britez, la esposa es Carmen Villalba y el que no le conocían los de la FARC es Aldo Meza, quienes fueron detenidos en Ñemby el 16 de Julio de 2003. Actualmente cumplen condena.

Mañana: Mientras esperaban liberación de Cecilia en el Alto Paraná hallaban sus restos en Ñemby.

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