Se trata de un hombre identificado como Enrique Alberto Brítez, de 33 años, quien fue detenido por la policía, luego de ser sorprendido con objetos recién sustraídos de un taller y lavadero del barrio La Lomita, en Ñemby, y para colmo, resultó tener una deuda pendiente con la Justicia.
Todo se desató alrededor de las 04 de la madrugada, cuando agentes de la comisaría 55 de Vista Alegre de Ñemby realizaban un patrullaje preventivo por las calles Santa Lucía y San Juan, en ese momento, la víctima del hurto salió junto a los uniformados para dar la voz de alarma, habló de un desconocido que acababa de ingresar a su taller y se había llevado varios objetos, el afectado no dudó en aportar datos clave, como las características físicas del sospechoso y la ropa que vestía, ya que tenía cámaras instaladas en su taller.
Con esa información, los policías iniciaron la búsqueda por la zona y solo a tres cuadras del lugar del hecho dieron con un hombre que coincidía exactamente con la descripción brindada, lo más comprometedor fue que el sujeto todavía cargaba consigo los objetos sustraídos, se trata de dos amoladoras eléctricas, un termo y un autoradio con pantalla, todos elementos que la víctima había denunciado como robados minutos antes.
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La detención se concretó de forma inmediata, en total estado de flagrancia, confirmaron desde la policía y al verificar sus datos en el sistema informático de la Policía Nacional, los efectivos constataron que el hombre arrastraba una orden de captura vigente, dictada por su rebeldía en una causa anterior por hurto agravado, es decir, la Justicia ya lo estaba buscando desde antes.
Finalmente, el detenido quedó detenido y pasó a disposición de la fiscalía y por otro lado, los objetos recuperados, junto con las imágenes captadas por cámaras de circuito cerrado en la zona, fueron remitidos como parte de las evidencias al Ministerio Público, que deberá definir las diligencias correspondientes.

