Agentes de la Dirección de Operaciones Urbanas de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), en coordinación con el fiscal Rodrigo Espínola, ejecutó la Operación Bastión y capturó a Líder Rubén Valverde Portillo, de 54 años, señalado como presunto articulador de una estructura dedicada a la distribución de drogas en distintos puntos del departamento Central, con especial presencia en la zona conocida como Marquetalia, San Lorenzo.
Según los agentes intervinientes, la investigación permitió identificar movimientos destinados a recuperar el control de antiguos territorios y reactivar focos de venta de drogas.
El procedimiento se realizó en una vivienda del barrio San Roque de San Lorenzo, donde los agentes encontraron al sospechoso mientras dormía. A su lado había un arma de fuego cargada.
Pero el principal hallazgo estaba en el fondo de la vivienda alquilada. Los intervinientes incautaron casi 8000 dosis de drogas, 1 kilo 885 gramos de cocaína, equivalentes a unas 3.770 dosis; 600 gramos de crack, equivalentes a unas 4.200 dosis; dinero en efectivo. Las sustancias estaban ocultas dentro de un ropero fueron encontradas
En total, la intervención permitió sacar de circulación aproximadamente 7.970 dosis de drogas, evitando que llegaran a los puntos de venta.
Valverde Portillo ya había sido detenido por la Senad en 2014 por un hecho relacionado al tráfico de drogas, por lo que su captura vuelve a poner bajo la lupa su presunta participación en actividades vinculadas al microtráfico. Además, registra antecedentes de vinculación con investigaciones relacionadas al proxenetismo.
De acuerdo con los datos obtenidos durante la investigación, tras recuperar su libertad habría intentado retomar posiciones dentro del negocio de distribución de drogas y recuperar el liderazgo de determinados territorios.
Según la investigación, la estructura no funcionaba como un único punto de venta. La droga era presuntamente distribuida mediante intermediarios y distintos focos, principalmente en Marquetalia, desde donde podía desplazarse hacia otros sectores del departamento Central.
Este mecanismo genera un verdadero “efecto derrame”: un centro de distribución alimenta nuevos puntos de venta, amplía el territorio de acción y multiplica la circulación de drogas en los barrios.


