Diez años después de aquella emboscada que le arrancó la vida a ocho militares del Equipo Tormenta en Arroyito, el dolor de sus familias se volvió a hacer presente este jueves en la misma base donde alguna vez ellos cumplieron su misión, allí, el Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI) organizó un homenaje para no dejar pasar en el olvido una de las jornadas más trágicas para las Fuerzas Armadas en su lucha contra los grupos armados del norte del país.
Todo se remonta a una década atrás, cuando ocho integrantes del denominado Equipo Tormenta perdieron la vida en un atentado mientras cumplían operaciones en la zona de Arroyito, Concepción. Sus nombres quedaron grabados desde entonces en la memoria institucional de las Fuerzas Armadas: el subteniente de Caballería Félix Fernando Fernández Duarte, de 28 años; el suboficial principal de Transporte Lucio Dejesús Torrasca Galván, de 43 años; el sargento primero de Infantería Eder Ramón Arias Cáceres, de 32 años; el sargento primero de Infantería Robert Fabián Cañete Pereira, de 30 años; el sargento primero de Infantería Hugo Alberto Candia Benítez, de 27 años; el vicesargento primero de Infantería Genaro De Jesús Arias Palacios, de 27 años; el vicesargento primero de Infantería Pablo Farías, de 24 años; y el sargento segundo de Intendencia, soldado profesional, Sergio Daniel López, de 23 años.
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La actividad reunió a autoridades militares, familiares y excompañeros de armas de los caídos y hubo ofrenda de una corona de laureles, honores militares y hasta una representación alegórica que buscó revivir, con solemnidad, aquel episodio que marcó a la institución castrense. Durante la actividad, el comandante del CODI, general Alberto Gaona, tomó la palabra para remarcar que la fecha no podía dejarse pasar por alto; “Nuestros camaradas dieron la vida”, expresó frente a los presentes, en una síntesis cargada de emoción sobre el sacrificio de aquellos ocho soldados.
El jefe militar aprovechó la ocasión para trazar un contraste entre el Arroyito de hace diez años y el de hoy, según relató, la localidad “vive otra realidad”, donde antes no había ni siquiera rutas pavimentadas, ahora hay caminos, escuelas y servicios básicos, además de una presencia más fuerte del Estado paraguayo, para Gaona, ese cambio también está atado a la propia presencia del CODI en la zona a lo largo de estos años.


