Detonan de forma controlada un explosivo hallado en camino rural

Un equipo de la Dirección de Operaciones Tácticas y el Ministerio Público desenterró en la estancia Ita Kyse una bomba casera con dinamita en gel y tornillos como metralla, colocada aparentemente por un grupo de campesinos armados que meses atrás había baleado a un tractorista en la zona.

| Por La Tribuna
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Un especialista con traje manipula el artefacto hallado en la estancia Ita Kyse.

La historia arrancó el 31 de marzo de 2026, cuando un grupo armado abrió fuego contra un tractorista que trabajaba en un establecimiento ubicado en el distrito de Maracaná, departamento de Canindeyú, el operario recibió tres impactos de bala, pero salió con vida gracias a que la máquina que conducía estaba blindada, los atacantes por su parte habían escapado cruzando el río Jejuí rumbo al departamento de San Pedro, dejando atrás, la pieza clave que meses después destaparía todo el plan, y esta pieza, es un teléfono celular.

En tal sentido, los investigadores extrajeron los datos del dispositivo incautado en la escena y, entre varios audios, apareció una frase que puso en alerta al fiscal Juan Benegas, que alguien mencionaba que “no reventó la torta”, una expresión que, según explicó el agente fiscal de Curuguaty, se usa en la jerga de estos grupos para referirse a explosivos que no llegaron a detonar.

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Con ese indicio, el Ministerio Público armó un equipo conjunto con la unidad antiexplosivos, Inteligencia, Investigaciones y Criminalística, y comenzó a rastrear la zona a partir del radio marcado por el posicionamiento de las antenas de telefonía. El operativo que se extendió durante meses, tuvo su resultado este miércoles 19 de agosto de 2026, efectivos de Operaciones Tácticas de la Policía Nacional, bajo la dirección del comisario Juan Agüero y del Ministerio Público llegaron hasta la estancia Ita Kyse, un campo situado en el límite entre los distritos de Maracaná y Yasy Cañy, para ejecutar un rastrillaje ordenado por el fiscal del caso; después de unos 25 minutos de búsqueda, el can antiexplosivos “Dereck”, el can antidrogas marcó, junto a su guía, un punto sospechoso sobre un camino interno de la propiedad y allí fue encontrado el explosivo.

Tras el trabajo de recolección de evidencias por parte de Criminalística, el fiscal pidió en carácter de urgencia la autorización judicial para no trasladar el artefacto y detonarlo directamente en el lugar, el permiso llegó y la bomba fue destruida en una explosión controlada, sin heridos ni daños que lamentar.

El fiscal describió a los responsables como integrantes de “grupos de campesinos armados radicales” que ya habían ocupado y sido desalojados de ese mismo campo el año anterior.

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