Por Osvaldo Cáceres Encina
El 15 de octubre de 2009 en la estancia “Doña Mabel”, ubicada en la localidad de Paso Barreto, departamento de Concepción irrumpía el EPP. Su propietario Fidel Zavala, residente en Asunción, pero que en ese momento se encontraba en la hacienda familiar se percató de quienes eran los criminales y se escondió tras un mueble.
Sin embargo, los del EPP, tras reducir al personal e incluso agredirlos, lograron dar con Zavala y llevarlo con su camioneta.
Precisamente, camioneta de Fidel fue encontraba a 11 kilómetros de la estancia atracada, en paso Barreto. Dos policías de la subcomisaría número 10 de Hugua Ñandu, se acercaron al rodado y cuando procedieron a abrir una de las puertas se produjo una detonación de explosivo.
El atentado le provocó al suboficial inspector Víctor Martinez Rojas la pérdida total de la vista, la amputación de una de sus piernas y serias lesiones cerebrales por las esquirlas que penetraron en su cabeza. Pasó meses en terapia intensiva y requirió múltiples cirugías.
El policía quedó postrado en una silla de ruedas, ciego y con un daño neurológico permanente que le impedía comunicarse o valerse por sí mismo. El agente falleció años después.
La otra víctima fue el Suboficial Primero Carlos Ariel López Ocampos quien recibió el impacto de la onda expansiva y múltiples heridas por esquirlas en el cuerpo y las extremidades.
Aunque el agente sobrevivió y las heridas no comprometieron sus órganos vitales, sufrió traumas acústicos severos y lesiones físicas que les valieron un tiempo para recuperarse.
El secuestro de Fidel Zavala significó el proceso de negociación más extenso, hasta ese momento, que tuvo como protagonistas a Osvaldo Villalba, líder del EPP y Diego Zavala, hermano de Fidel.
Vía walkie, Villalba no solo daba instrucciones sino insultaba, en un intento de humillar a las víctimas del secuestro.
El cautiverio de 94 dia culminó cuando Fidel Zavala fue liberado tras el pago de US$ 550 mil, la entrega de nueve mil kilos de carne a tres comunidades indigenas (una de ellas rechazó) y en bolsas que debía llevar la inscripción por cortesía del EPP. Además, los policías tuvieron que dejar la zona, por exigencia de los secuestradores.
El detalle peculiar es que la plata del rescate fue arrojada en una bolsa desde un avión en el que estaba Diego Zavala. El escenario escogido fue un potrero denominado “La Invernada”, ubicado en la estancia Rancho Z,Paso Barreto, Concepción..
Esa estancia es colindante a la hacienda de donde fue secuestrado Fidel Zavala.
El 17 de enero de 2010 el ganadero fue liberado. Las investigaciones permitieron ratificar que, al igual que ocurrió en el secuestro de Lidnstron, el secuestro de Fidel Zavala fue liderado por Osvaldo Villalba y Manuel Cristaldo Mieres.
En setiembre este mismo grupo cobró US$ 130 mil por la libertad de Lindstron.


