El violento episodio ocurrió en la noche del miércoles, alrededor de las 20:30 horas, en un local comercial denominado LIZ II, situado sobre las calles 12 de Octubre casi Iturbe, en el barrio Santa Elena de la ciudad de Alberdi.
De acuerdo con los datos brindados por las víctimas a la policía local, entre siete y diez hombres encapuchados participaron del golpe y todos vestían uniformes similares a los utilizados por fuerzas policiales y llegaron simulando un procedimiento de la Senad, con el propósito de engañar a quienes se encontraban dentro del establecimiento.
Los delincuentes anunciaron que se trataba de un allanamiento y rápidamente ingresaron al supermercado, donde comenzaron a reducir a empleados y clientes.
En cuestión de instantes, unas 15 personas quedaron completamente a merced de la banda. Los asaltantes las tomaron como rehenes mientras recorrían el local con armas largas, imponiendo el terror entre los presentes.
Una de las víctimas directas fue Cintia Raquel Torres, quien en ese momento se encontraba atendiendo la caja registradora y según relató posteriormente, desde el inicio quedó en evidencia que los delincuentes conocían perfectamente el funcionamiento del negocio.
“Estaban totalmente informados”, manifestó la mujer, al explicar que cada integrante cumplía una función específica dentro del atraco. Además, recordó que todos portaban “rifles grandes”, con los cuales intimidaban permanentemente a empleados y clientes, bajo amenazas de muerte, Cintia fue obligada a abrir la caja registradora mientras uno de los delincuentes le apuntaba directamente con el arma.
Mientras el grupo reunía el dinero, otro de los delincuentes golpeó en la nuca a uno de los clientes para mantener sometidas a las aproximadamente quince personas que permanecían retenidas dentro del comercio.
Por otro lado, según explicó María Eugenia Torres, hija de los propietarios del establecimiento, el grupo logró apoderarse de la recaudación correspondiente a toda la jornada comercial, estimada entre 15 y 20 millones de guaraníes. Antes de abandonar el lugar, los delincuentes también retiraron el DVR del sistema de circuito cerrado de las cámaras del local.
Cuando la banda se preparaba para abandonar el supermercado comenzaron a escucharse disparos provenientes del exterior; los tiros fueron efectuados por un cuñado de Cintia Raquel Torres, quien realizó disparos de advertencia para intentar frustrar la huida, al escuchar las detonaciones, los delincuentes escaparon del sitio.
Tras el atraco, la policía montó un operativo cerrojo y pudo localizar uno de los vehículos utilizados por los delincuentes y se encuentra investigando para identificar a los integrantes de la banda.

