Durante semanas los investigadores siguieron cada movimiento de un joven que se movía entre varias ciudades, esquivando controles y burlando estrategias policiales; su negocio, según los intervinientes, era repartir droga como si se tratara de un servicio de delivery. De acuerdo con los informes, su figura ya estaba bajo la lupa de los agentes desde hacía varias semanas, cuando un consumidor que había sido demorado aportó datos claves que permitieron iniciar el seguimiento. A partir de ese momento, la Policía montó un operativo discreto, con el objetivo de capturarlo en plena acción.
El sospechoso fue identificado como Pedro Fabián García Miranda, de 22 años, domiciliado en el barrio Cañada San Rafael de Luque, el joven fue interceptado un un operativo conjunto entre agentes de la Comisaría 10ª Central, bajo la coordinación del comisario Pedro Espínola y efectivos del Grupo Lince, mientras se desplazaba a bordo de una motocicleta de la marca Kenton.
Según informaron desde la comisaría jurisdiccional, al momento de la aprehensión los agentes hallaron en su poder siete dosis de marihuana fraccionadas en bolsas de polietileno y una dosis de clorhidrato de cocaína, evidencias que reforzaron la sospecha de que operaba como distribuidor directo al consumidor.
En conversación con el comisario Pedro Espínola, jefe de la dependencia jurisdiccional, brindó detalles sobre el perfil del detenido y las circunstancias que rodearon su captura. El jefe policial confirmó que el joven aprehendido no es un desconocido para el sistema; según explicó, el mismo cuenta con antecedentes recientes vinculados a hechos de violencia.
“Esta persona posee medidas judiciales vigentes, específicamente una prohibición de portar armas, en el marco de una causa por violencia familiar correspondiente al año 2025”, señaló el comisario. Agregó que estos antecedentes forman parte de los elementos que serán analizados por el Ministerio Público en el proceso investigativo, atendiendo a la reiteración de conductas que podrían agravar su situación penal.
Tras su detención, el joven fue trasladado junto con las evidencias hasta la sede policial, quedando a disposición del Ministerio Público, específicamente a cargo de la fiscal antinarcóticos, Julia Báez.


