Todo se remonta al 21 de abril del 2026, esa madrugada en el kilómetro 82 de la Ruta PY02, de la ciudad de Eusebio Ayala, la empresa transportadora fue blanco de un robo agravado que dejó como saldo la sustracción de una importante carga de fármacos adelgazantes, unas 3.600 dosis de tirzepatida. El golpe no solo representó un perjuicio económico, sino que encendió las alarmas de las autoridades ante la posible comercialización ilegal de los productos.
Desde entonces, agentes del departamento de investigaciones de Cordillera iniciaron un seguimiento minucioso, reconstruyendo movimientos, analizando indicios y rastreando posibles responsables y en ese contexto, el día jueves 23 de abril del 2026, a las 13:36, la investigación llevó a la comitiva fiscal-policial, encabezada por la agente del Ministerio Público, la fiscala Norma Salinas, nuevamente hasta la compañía Mbatoví, en Paraguarí, específicamente en la vivienda de donde fue recuperado el cargamento de medicamentos.
Al llegar al lugar, los intervinientes fueron recibidos por el propio dueño de la vivienda, identificado como Matías Rodrigo Kreller Silva, paraguayo, de 20 años y lo que parecía una diligencia más, rápidamente se transformó en un procedimiento clave para la investigación, el joven fue detenido en el sitio por su vinculación directa con el robo.
Durante la inspección del inmueble, los agentes incautaron dos teléfonos celulares de la marca Redmi, además de dos alfombras de características llamativas, con tonos grises y relieves beige, de tipo turco. Sin embargo, el hallazgo más comprometedor no estaba dentro de la casa.
Vinculación con otro hecho de robo
A unos 500 metros de la vivienda, en una zona boscosa, los investigadores localizaron varias cajas de cartón con hojas de remisión pertenecientes a la empresa transportadora Lesme Envíos Express, que fue también víctima de un hecho de robo agravado el pasado 12 de marzo del 2026. Se trataba de evidencias directas del robo, oportunidad en la que delincuentes se llevaron productos por un valor de unos 160.000 dólares americanos. Según los datos recabados, esas cajas habrían sido trasladadas hasta ese lugar por el propio Kreller Silva.
El comisario Hugo Grance aportó un elemento clave; el ahora detenido es el propietario del sitio utilizado como “aguantadero” y de acuerdo a la investigación, se lo vincula directamente con los hechos de asalto. Para los investigadores, no se trata de un actor secundario, sino de una pieza importante dentro del engranaje delictivo.
Tras el procedimiento, tanto el detenido como las evidencias quedaron a disposición del Ministerio Público, que ahora deberá profundizar la investigación para determinar el alcance total de la red y posibles cómplices.



