La endocrinología cumple un rol clave en la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades metabólicas y hormonales que impactan directamente en la calidad de vida, como la diabetes tipo 2 y la obesidad, patologías que en muchos casos avanzan de forma silenciosa.
En el marco del Día Nacional del Endocrinólogo, que se conmemora en junio, especialistas destacan la importancia de esta disciplina médica en el abordaje integral de estas enfermedades, consideradas entre los principales desafíos de salud pública a nivel global.
La diabetes tipo 2 se asocia a factores de riesgo como el sobrepeso, la obesidad, el sedentarismo, los antecedentes familiares y los hábitos alimentarios poco saludables. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que una alimentación equilibrada, la actividad física regular, el mantenimiento de un peso saludable y evitar el tabaco pueden ayudar a prevenir o retrasar su aparición.
Enfoque integral es la nueva tendencia
En los últimos años, el abordaje de esta enfermedad evolucionó hacia un enfoque más integral, que no solo busca el control de la glucosa, sino también la reducción del riesgo cardiovascular y renal en pacientes con determinadas condiciones clínicas.
Dentro de las opciones terapéuticas actuales se encuentran los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2), como empagliflozina y dapagliflozina, indicados bajo criterio médico según el perfil de cada paciente. Guías internacionales, incluidas las europeas, reconocen su utilidad en pacientes con diabetes tipo 2 y comorbilidades cardiovasculares o insuficiencia cardíaca.
Desde el sector farmacéutico, Adium Paraguay destacó el rol de los profesionales de la salud en la detección temprana, el tratamiento oportuno y el seguimiento integral de estas patologías, subrayando la importancia de la adherencia terapéutica y el enfoque preventivo.
No se deje estar con los controles
En este contexto, se insta a la población a realizar controles médicos periódicos y a consultar con especialistas ante factores de riesgo como antecedentes familiares, sobrepeso, hipertensión, colesterol elevado o síntomas compatibles con alteraciones metabólicas.
La prevención, el diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado resultan determinantes para mejorar la calidad de vida y reducir complicaciones asociadas a enfermedades metabólicas.








