El movimiento era constante, casi imperceptible para los vecinos, pero incesante para quienes sabían dónde mirar. A escasos metros del estadio Feliciano Cáceres, en pleno centro de la ciudad de Luque, un supuesto taller mecánico funcionaba como fachada de un centro clave de distribución de drogas ligado a barras bravas.
La intervención se ejecutó en las últimas horas del martes 7 de abril, después de tareas de inteligencia de los agentes especiales, quienes venían siguiendo de cerca el flujo irregular de personas y motocicletas que entraban y salían del sitio. Bajo la apariencia de un local de reparación, desarme y ensamblaje de motos, operaba el engranaje criminal que abastecía de sustancias ilícitas a distintos puntos de consumo, además de trabajar con motocicletas presuntamente robadas y utilizadas en hechos delictivos.
Con los elementos reunidos, se ejecutó el operativo que terminó por desmantelar el esquema y en el lugar fue detenido Karsten Junior Espínola Correa, de 27 años, identificado como integrante activo de la barra organizada conocida como Chancholigans, grupo que, según los investigadores, servía como plataforma para la distribución de drogas en la zona.
Evidencias incautadas
Durante el procedimiento, los intervinientes lograron incautar 448 gramos de clorhidrato de cocaína, además de 7,3 gramos de pasta base, es decir crack y 62 pastillas de disomnilan de 25 miligramos. En total, la carga decomisada equivale a 455,3 gramos de cocaína en distintas presentaciones, lo que representa unas 900 dosis que fueron retiradas del circuito de consumo.
En el interior del recinto también se encontraron dinero en efectivo, un teléfono celular, una escopeta de fabricación casera y varias municiones, elementos que refuerzan la hipótesis de que el sitio no solo funcionaba como punto de microtráfico, sino también como base logística de actividades delictivas más amplias.
Línea de trabajo fiscal
Todo el operativo se realizó bajo la supervisión del agente fiscal Marcos Amarilla, de la Unidad Especializada en la Lucha contra el Narcotráfico del Área Norte, quien acompañó las diligencias y dispuso la detención del sospechoso como así también su traslado hasta la base central de la Senad, al igual que las evidencias incautadas en el sitio intervenido.
Así, detrás de un simple taller de motos, cayó una pieza más del entramado narco que se infiltra en la vida barrial, alimentado por organizaciones que mezclan fútbol, violencia y drogas en un circuito cada vez más peligroso.



