La operatividad del crimen organizado en la zona de Capitán Bado, departamento de Amambay, ha alcanzado niveles de sofisticación que superan los protocolos convencionales de incursión.
Durante la madrugada del pasado miércoles santo, a las 03:00 horas, la Policía Nacional ejecutó un allanamiento en la residencia de Felipe Escurra, alias Barón, un objetivo calificado como potentado narcotraficante.
La intervención se convirtió en una operación de desgaste debido a que la vivienda funcionaba como una fortaleza diseñada para ganar tiempo de reacción ante la presencia estatal.
El Comisario Luis López, jefe del Departamento contra el Crimen Organizado de la Policía Nacional, explicó que el inmueble contaba con un perímetro de seguridad reforzado con hormigón armado de 50 centímetros en sus paredes principales.
Este blindaje estructural se complementaba con tres accesos protegidos por puertas de acero blindado, las cuales representaron el primer gran obstáculo táctico. Según el Comisario López, los efectivos debieron emplear herramientas de fuerza durante aproximadamente 30 minutos por cada puerta, un intervalo crítico que fue aprovechado por el sospechoso para activar su protocolo de evacuación junto a su familia.
El uso estratégico del tiempo y el blindaje de acero
La resistencia de las puertas de acero no fue una coincidencia, sino un componente esencial del plan de fuga de Escurra.
Mientras el equipo táctico intentaba vulnerar las cerraduras blindadas mediante golpes reiterados, el ruido y la demora permitieron que el narcotraficante despertara a su esposa, su hija y su nieta pequeña.
El Comisario Luis López relató que el nivel de previsión era tal que el sospechoso tuvo margen suficiente para recolectar pertenencias y evacuar a los menores sin ningún tipo de apresuramiento visible, dejando la casa en orden minutos antes del ingreso policial.
Ingeniería subterránea tras el placar del dormitorio
Una vez que las fuerzas del orden lograron pisar el dormitorio principal, el Comisario López y su equipo descubrieron el ingenio de la ruta de escape. Oculto detrás de un placar camuflado con ropa y calzado, se localizó el ingreso a una escalera que conducía a un túnel de hormigón armado.
La estructura, de aproximadamente 80 metros de longitud, cuenta con iluminación interna y una altura que permite el desplazamiento erguido de personas de hasta 1,80 metros.
Este pasadizo atraviesa el subsuelo de la propiedad y conecta la habitación privada con la periferia de la finca, garantizando una salida segura.
Ruptura de rastro en el cauce hídrico según el reporte oficial
La cronología de la huida no terminó en la salida del túnel. Los investigadores, bajo la dirección del Comisario Luis López, realizaron el seguimiento de las huellas hasta un arroyo cercano, ubicado tras un sendero estrech "tape po’i".
Formación militar y el pasado en la Infantería confirmado
Un detalle revelador hallado durante la inspección policial fue una fotografía que vincula directamente a Felipe Escurra con la Primera División de Infantería.
El Comisario Luis López confirmó que el prófugo fue miembro de las Fuerzas Armadas en el pasado, lo que explica su disciplina táctica y el conocimiento técnico aplicado a la fortificación de sus aguantaderos.
Esta formación le permite diseñar planes de contingencia y ejecutar maniobras de repliegue que han frustrado su captura en tres ocasiones desde el año 2020 bajo el seguimiento de esta misma unidad.
Incautación de arsenal de guerra y situación procesal de Barón
A pesar de que el objetivo principal logró eludir la detención, el Comisario López informó sobre la incautación de un importante lote de armas de guerra y fusiles de grueso calibre.
Felipe Escurra, de 55 años, posee antecedentes por tráfico internacional de armas y drogas, habiendo sido detenido previamente en 2017 por la SENAD y liberado en menos de un año.
El jefe de Crimen Organizado ratificó que la Policía Nacional mantiene la alerta en el departamento de Amambay, reconociendo que la red de protección familiar y logística en Capitán Bado sigue siendo su principal escudo de impunidad.
Análisis del Comisario Luis López sobre la incursión táctica
El análisis final del procedimiento, expuesto por el Comisario Luis López, arroja una lección de vulnerabilidad institucional ante el poder económico del narcotráfico. La combinación de blindaje de acero para ganar tiempo y una vía de hormigón subterráneo para la salida efectiva demuestra que los grupos criminales están invirtiendo en infraestructura de defensa superior.
El jefe del Departamento contra el Crimen Organizado concluyó que el factor tiempo, comprado mediante la ingeniería civil, fue el que determinó que una operación de alta precisión terminara nuevamente con el objetivo en la clandestinidad.


