El procedimiento se gestó a partir de informaciones georreferenciadas que alertaban sobre la presencia de cultivos ilícitos en la zona de Agüerito, distrito de Santa Rosa del Aguaray y, con estos datos en mano, un contingente se internó en el área, considerada de difícil acceso y utilizada estratégicamente por organizaciones criminales.
Una vez en el terreno, en la mañana de este martes 31 de marzo, los intervinientes desplegaron sobrevuelos con drones, tecnología clave que permitió ubicar con precisión las parcelas cultivadas y desde el aire ya se evidenciaba la magnitud del esquema, según los intervinientes; extensas plantaciones en pleno desarrollo que confirmaban la actividad ilícita.
Al ingresar a pie, los agentes constataron la existencia de al menos tres hectáreas de marihuana en etapa de crecimiento. En el momento se procedió a la erradicación total de los cultivos, en una acción que buscó cortar de raíz la producción antes de su cosecha. Según estimaciones oficiales, la intervención evitó la circulación de unas 18 toneladas de marihuana que tenían como destino los circuitos del crimen organizado, golpeando así la proyección logística de las redes dedicadas al tráfico de drogas.
Durante la incursión, los agentes también detectaron estructuras improvisadas utilizadas para el procesamiento de la mercancía ilícita. En carpas montadas en el lugar, se encontraron ramas almacenadas y marihuana picada, lista para ser secada al sol, evidenciando que el sitio funcionaba como un centro integral de producción. En consecuencia, se procedió a la destrucción total de la droga en sus distintas fases, desarticulando no solo la plantación, sino toda la cadena operativa instalada en la zona.
El procedimiento se llevó a cabo con acompañamiento del Ministerio Público, bajo la coordinación del fiscal Jorge Encina, quien supervisó las acciones y participó en la ubicación de las parcelas intervenidas.
Estimación del perjuicio económico a la estructura
La destrucción de aproximadamente 18 toneladas de marihuana en el operativo representa un golpe económico de gran magnitud para la estructura criminal que operaba en la zona, considerando los valores que maneja el mercado regional de cannabis.
Según los propios intervinientes de la Senad, tomando un escenario conservador considerando un valor promedio de 100 dólares por kilo en etapa de salida hacia mercados regionales, la cantidad total destruida consistente en al menos 18.000 kilos representa una pérdida directa de al menos 1,8 millones de dólares para la organización criminal.
Este tipo de operaciones impacta no solo en la producción inmediata, sino también en toda la cadena logística del narcotráfico, afectando inversiones en cultivo, mano de obra, transporte y redes de distribución.



