El despliegue se ejecutó cerca de las 19:00 del martes 31 de marzo, cuando agentes antinarcóticos de la Policía Nacional irrumpieron en una casa situada sobre las calles José Berges casi General Bruguez, en el barrio Bernardino Caballero de Pedro Juan Caballero, los mismos seguían pistas firmes que apuntaban a la existencia de un centro clandestino de procesamiento de drogas.
Al ingresar, los intervinientes confirmaron las sospechas, ya que dentro del inmueble funcionaba, presuntamente, un laboratorio improvisado para la elaboración de cocaína, basándose en los elementos encontrados en el sitio: recipientes, moldes y utensilios con restos de sustancias ilícitas que evidenciaban una actividad constante y organizada.
De acuerdo al reporte, el hallazgo principal fue la incautación de 623 gramos de pasta base, sustancia clave para la producción de clorhidrato de cocaína. A esto se sumaron 69 moldes, una olla, jarras plásticas con residuos del estupefaciente y una balanza de precisión, elementos utilizados en un esquema de procesamiento activo.
Durante la inspección del recinto allanado, los agentes también hallaron dinero en efectivo en distintas monedas como 600 dólares, 664 reales y 3 millones de guaraníes, además de documentos varios y una motocicleta, presuntamente utilizada como medio logístico dentro de la estructura.
En el lugar fue detenido un hombre identificado como Marcelo Alexandre Da Silva, brasileño de 41 años, quien quedó a disposición del Ministerio Público y por su parte, la fiscal antidrogas que entiende en la causa la abogada Rossana Coronel ordenó su traslado hasta la base regional de antinarcóticos de la Policía Nacional y anunció que será imputado por tenencia y comercialización de estupefacientes.
En tal sentido, el procedimiento dejó al descubierto, una vez más, cómo viviendas comunes pueden convertirse en piezas clave del narcotráfico en la frontera, una zona históricamente golpeada por el crimen organizado y el tráfico de drogas.


