El procedimiento se concretó a las 10:30 de ayer viernes 27 de marzo, tras un trabajo coordinado de inteligencia que permitió ubicar al sospechoso en la ciudad de Pedro Juan Caballero, específicamente sobre la calle Acosta Ñu y Comuneros del barrio Mariscal Estigarribia. Se trata de un ciudadano brasileño identificado como Patrik Fernándes de Oliveira, mayor de edad, quien era intensamente buscado en su país por múltiples hechos de sicariato.
Según los datos manejados por los intervinientes de nuestro país, el hombre contaba con una orden de captura vigente emitida por el Tribunal de Justicia del Estado de Minas Gerais, en Brasil, lo que activó el despliegue para su localización y detención en Pedro Juan Caballero.
Conforme a los registros judiciales, sobre Fernandes de Oliveira pesaba un mandato de prisión definitiva tras haber sido condenado en forma firme a una pena de 22 años, 4 meses y 24 días de cárcel, que debía cumplir bajo régimen cerrado. La orden judicial había sido emitida en diciembre del 2025, estableciendo su inmediata reclusión en una penitenciaría brasileña.
Las autoridades lo sindican como un individuo de alta peligrosidad, con antecedentes penales y vinculación directa con varios casos de homicidio. Uno de los episodios más graves atribuidos al detenido tuvo como víctima a una persona que logró sobrevivir al ataque registrado el año 2024, aunque quedó con secuelas irreversibles al resultar tetrapléjica, un dato que refuerza la gravedad de su prontuario.
Proceso de extradición
Tras su detención en suelo paraguayo, el sospechoso quedó a disposición de las autoridades competentes, mientras se inician los trámites correspondientes para su eventual expulsión o extradición al Brasil, donde deberá cumplir la condena impuesta por la justicia del vecino país.
De acuerdo a las declaraciones brindadas por el jefe policial de Amambay, el comisario Abel Cantero, el operativo no solo permitió la captura de un presunto sicario con amplio historial criminal, sino que también pone en evidencia la creciente cooperación entre los organismos de seguridad de la región, en un contexto donde el crimen organizado transnacional continúa operando con fuerza en zonas de frontera como Pedro Juan Caballero.


