Eran cerca de las 16:00 del domingo 22 de marzo cuando en un cruce de caminos asfaltados en la zona de Campo 5, distrito de Juan Eulogio Estigarribia, departamento de Caaguazú, el azar o la imprudencia reunió a dos camionetas en una intersección que se convirtió en escenario de muerte.
A bordo de una Toyota Hilux circulaban tres primos adolescentes, todos de 16 años, domiciliados en la colonia Sommerfeld. El vehículo avanzaba de norte a sur, conducido por uno de ellos, mientras sus familiares lo acompañaban sin imaginar que ese trayecto sería el último. En simultáneo, una Volkswagen Amarok se desplazaba de este a oeste, guiada por un joven de 17 años, acompañado por otros dos ocupantes de la misma edad. El cruce, aparentemente rutinario, terminó en un violento choque cuando la Hilux salió al paso de la Amarok.
Conforme a los detalles brindados por los intervinientes, la colisión se produjo en el costado izquierdo de la Hilux, provocando el vuelco de ambos rodados. Dos de los adolescentes murieron prácticamente en el acto, atrapados entre los restos del vehículo; el tercero fue auxiliado aún con signos de vida, pero terminó falleciendo poco después en el centro asistencial al que fue trasladado de urgencia. De la Volkswagen Amarok, los tres ocupantes sobrevivieron, aunque con lesiones de gravedad y fueron derivados de inmediato al Hospital Luz y Vida, ubicado en la zona, donde permanecen bajo observación médica.
Sospecha de reto vial
Mientras se levantaban evidencias, un dato comenzó a circular entre testigos y pobladores: la posibilidad de que no hubiera sido un simple accidente. Según versiones no confirmadas, los jóvenes podrían haber estado participando en un desafío mortal conocido como “juego de la gallina”, una práctica temeraria en la que dos conductores se dirigen a alta velocidad uno contra otro y el primero que desvía pierde.
La fiscal interviniente, Sonia Estigarribia, fue cauta y señaló que se trata de un rumor que no puede confirmarse ni descartarse en esta etapa inicial mientras avanzan las diligencias. Se realizaron reportes técnicos del Departamento de Criminalística y automotores de la Policía para reconstruir la mecánica del hecho.








