Policiales

Detienen a presunto integrante de banda que atacó banco en Naranjal

Un hombre sindicado como integrante de la banda que ejecutó un violento asalto con explosivos a un banco en Naranjal fue detenido en Concepción, tras semanas de seguimiento e inteligencia policial. Los investigadores siguen tras otros miembros de la organización.

| Por La Tribuna
El detenido fue interceptado en plena vía pública tras un seguimiento policial.

En un operativo de inteligencia ejecutado en el norte del país, la Policía Nacional logró la detención de Joel Molina Ruiz, de 39 años, sindicado como una de las piezas clave en el asalto explosivo a la sucursal del banco Sudameris en Naranjal. La captura se concretó el miércoles 18 de marzo sobre la Ruta PY08, en la zona de Azotey, departamento de Concepción, tras semanas de seguimiento técnico y trabajo de campo liderado por el departamento de investigaciones de Alto Paraná.

Molina Ruiz, oriundo de Itapúa, permanecía prófugo desde finales de febrero. Al momento de su detención, los agentes se incautaron de un teléfono celular que será sometido a peritaje, con la esperanza de que las comunicaciones almacenadas revelen la ubicación del resto de la banda y la logística utilizada para el millonario atraco. El sospechoso ya fue trasladado bajo estrictas medidas de seguridad al décimo departamento para comparecer ante el Ministerio Público.

Asalto de película

El evento que dio origen a esta persecución nacional ocurrió la madrugada del pasado 26 de febrero del 2026. Alrededor de la 1:30, la tranquilidad de la localidad de Naranjal se vio interrumpida por el estruendo de armas largas y detonaciones controladas. Un comando delictivo, compuesto por al menos 15 hombres fuertemente armados —aunque las investigaciones posteriores sugieren que la estructura logística pudo involucrar hasta a 25 personas—, sitió la entidad bancaria.

Para acceder al botín, los criminales utilizaron un método de extrema violencia: dinamita en gel. La potencia del explosivo fue tal que no solo vulneró la bóveda, sino que destruyó gran parte de la estructura edilicia del banco. Según estimaciones iniciales, el grupo se habría alzado con una suma cercana a los 1.000 millones de guaraníes, dinero que había sido depositado apenas un día antes del ataque.

La ruta de la huida

Tras consumar el robo en pocos minutos, los asaltantes ejecutaron un plan de escape ramificado. Utilizaron varios vehículos y se dispersaron por rutas alternativas y caminos vecinales para burlar los controles policiales inmediatos. Sin embargo, el equipo del comisario Jorge Vidallet logró conectar pistas que indicaban que algunos miembros de la organización se habían desplazado hacia el norte del país, buscando refugio en zonas rurales de Concepción.

El operativo en Azotey marca un hito en la investigación, pero las autoridades advierten que el caso está lejos de cerrarse. La Policía continúa tras la pista de los líderes de esta organización, que por su capacidad de fuego y manejo de explosivos, es considerada de alta peligrosidad.

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