Policiales

Desesperado pedido de prueba de vida hace familia de Almir de Brum

Dolly Rocío Giménez habló con los medios de prensa y pidió a los captores de su marido una comunicación por parte del grupo que llevó al padre de sus hijos para que den una señal.

| Por La Tribuna
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Ivonir de Brum, madre del secuestrado, invadida por la tristeza y el desconsuelo.

Luego de mantenerse con cierto hermetismo y pedir el alejamiento de la prensa, la familia de Almir de Brum recurrió a los medios de comunicación para realizar un pedido desesperado a los presuntos captores del colono brasileño, secuestrado hace 21 días en la colonia Yerutí, ubicada en los límites de los departamentos Caaguazú y Canindeyú, supuestamente por el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que habría dejado un panfleto.

Dolly Rocío Giménez, esposa del secuestrado, fue quien habló primeramente ante los medios de prensa que llegaron a la casa de la víctima. En su llamado desesperado, la mujer pidió a los captores una prueba de vida de su esposo.

La angustia se acentúa al no existir un canal de comunicación abierto, lo que ha llevado a los allegados a recorrer palmo a palmo el terreno en busca de algún papel o grabación que indique el rumbo de una posible negociación.

“La comunidad entera sabe cómo somos nosotros y le pedimos a las personas que se lo llevaron para que puedan darnos pruebas de vida. Eso es lo que pedimos. Un audio breve, un video, porque estamos muy preocupados. Es muy dura esta situación en la que nos encontramos, porque tenemos hijos y cada día preguntan por él. Ya no sé más qué decirles”, manifestó en guaraní la mujer.

La propiedad donde reside la familia de Valmir de Brum, padre del secuestrado, refleja una realidad que dista mucho de la opulencia. Se trata de una vivienda modesta donde el sustento depende exclusivamente de la producción agrícola primaria. Según relataron los familiares, las maquinarias que poseen no son bienes de capital propio, sino herramientas adquiridas mediante créditos bancarios que se pagan con el esfuerzo de cada cosecha.

Esta situación refuerza la hipótesis de que el grupo armado, presumiblemente el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), habría cometido un error de objetivo al seleccionar a un trabajador rural que carece de los recursos financieros para afrontar exigencias millonarias.

Los padres del joven, Valmir de Brum e Ivonir de Brum, acompañaron el desesperado pedido de la esposa de Almir, entre lágrimas de desesperación.

La comunidad de Yerutí, que se caracteriza por ser un núcleo de trabajadores que empezaron de cero hace más de veintiséis años, se encuentra hoy paralizada por el miedo.

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