La captura del presunto narcotraficante uruguayo Sebastián Marset en Bolivia sacudió este viernes a la región y volvió a colocar en primer plano uno de los casos criminales más resonantes de los últimos años. El procedimiento, ejecutado en Santa Cruz de la Sierra durante la madrugada, fue confirmado por fuentes de seguridad bolivianas y también por el ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) de Paraguay, Jalil Rachid, quien aseguró haber recibido información oficial de sus pares del vecino país sobre el resultado del megaoperativo.
Según los primeros reportes, Marset fue localizado y asegurado junto con otras personas que formarían parte de su estructura, tras un amplio despliegue policial montado para cercar sus movimientos en territorio boliviano. La operación se desarrolló en Santa Cruz, ciudad que desde hace tiempo aparece vinculada a los movimientos del uruguayo y a su red de apoyo logístico. De acuerdo con la información inicial, el objetivo era desarticular no solo al prófugo, sino también a su entorno inmediato.
“Recibimos la información de nuestros pares de Bolivia, hay un operativo que se desplegó en la madrugada, estuvieron trabajando para acorralarle a él y a su estructura, la información yo recibí es que ya se le tiene asegurado a él”, afirmó Jalil Rachid, confirmando oficialmente una noticia que comenzó a circular en medio de versiones y reportes preliminares desde Bolivia.
La caída de Marset representa un golpe de alto impacto para las organizaciones criminales de la región. Considerado por las autoridades como una figura clave dentro del esquema del narcotráfico sudamericano, su nombre cobró notoriedad internacional por su presunta conexión con redes de lavado de dinero, tráfico de drogas y operaciones transnacionales que se extendían más allá de Uruguay, Paraguay y Bolivia. Su largo historial de fuga y clandestinidad lo convirtió en uno de los hombres más buscados del continente.
El operativo de este viernes cobra aún más relevancia por el contexto en el que se produce. Durante meses, las fuerzas de seguridad de varios países mantuvieron activa la búsqueda del presunto narcotraficante, cuya capacidad para evadir controles, movilizarse con protección y sostener una estructura operativa compleja había puesto en evidencia el alcance de sus vínculos. La intervención en Santa Cruz apunta, precisamente, a romper esa red.
Hasta el momento, las autoridades no divulgaron todos los detalles del procedimiento ni la identidad de los demás detenidos, pero se espera que en las próximas horas se conozca información más precisa sobre el alcance de la operación, el material incautado y los pasos judiciales que seguirán tras la captura.
La detención de Sebastián Marset abre ahora una nueva etapa en una investigación regional de enorme sensibilidad. Más allá del impacto inmediato, su aprehensión puede convertirse en una pieza decisiva para desentrañar el funcionamiento de una de las estructuras criminales más buscadas y complejas de Sudamérica.


