Policiales

Activista sufre violento atentado e intento de incendio en su vivienda

Matías Pereira denunció que una mujer, identificada como Jennifer González, la misma que amenazó con clavar jeringas infectadas en la marcha de la Generación Z, ingresó a su domicilio en San Antonio con un bidón de combustible. El hecho, que dejó daños materiales y heridos.

| Por David Martinez
Además de intentar quemar la casa, la mujer destruyó un vehículo.

La madrugada de este lunes se transformó en una pesadilla para la familia de Matías Pereira, un conocido activista de la organización “Bacheando Paraguay”. Pereira describió con crudeza cómo la violencia escaló de amenazas digitales a un intento de homicidio directo cuando, cerca de las 03:00, una mujer identificada como Jennifer González irrumpió en su propiedad con un bidón de nafta, decidida a incendiar la vivienda con todos sus ocupantes adentro.

Una emboscada planificada y el uso del fuego

La secuencia del ataque revela una premeditación escalofriante, ya que González no actuó por impulso, sino que ejecutó una amenaza que ya había enviado previamente por redes sociales. Pereira explicó que la mujer ingresó saltando la muralla de un vecino para evitar los sensores de seguridad del frente, lo que demuestra un estudio previo del terreno. Una vez en el garage, la agresora comenzó a verter nafta súper sobre el automóvil de la familia y los accesos a la casa.

"Ella llegó a encender el fósforo. Si mi papá no salía con el extintor en ese segundo exacto, el vehículo y la entrada hubieran explotado por la volatilidad del combustible“, precisó el activista, subrayando que la tragedia se evitó por una cuestión de segundos.

Sin embargo, el asedio no terminó con el intento de incendio fallido. Al verse sorprendida por la familia, González trepó al tejado de la vivienda y comenzó una lluvia de proyectiles improvisados.

La mujer arrancó sistemáticamente las tejas de la estructura para lanzarlas contra Matías y su padre, provocando heridas sangrientas en ambos. El vehículo, que ya estaba empapado en combustible, terminó con los cristales destrozados y abolladuras profundas debido al impacto de los materiales de construcción arrojados desde la altura. Pereira describió este momento como el más crítico de la madrugada, pues debieron contener a una persona fuera de sí mientras esperaban la llegada de la Policía Nacional.

El trasfondo de una obsesión y la negligencia fiscal

En cuanto al origen de este ensañamiento, el activista fue enfático al señalar que no existe ningún vínculo real con la agresora, a quien define como una paciente psiquiátrica víctima del sistema de salud. La obsesión de González nació tras una denuncia de abuso que ella realizó contra un tercero, amigo de Pereira.

A partir de ese evento, la mujer comenzó a sostener la teoría irracional de que Matías se “teletransportó” a una comisaría para robarle su teléfono celular.

"Es una completa desconocida para mí; nunca compartimos ni hablamos, pero se tomó conmigo de una forma asesina. Dice que tengo apoyo policial y que tengo armas, cuando en realidad solo uso una pistola de aire comprimido para asustar y contener estas situaciones“, aclaró el joven.

Finalmente, la denuncia de Pereira apunta directamente a la inacción del Ministerio Público. A pesar de haber radicado seis denuncias en las últimas tres semanas por amenazas de muerte e intentos de agresión, la fiscalía inicialmente no tomó medidas preventivas. El joven calificó el hecho como un “intento de homicidio” y expresó su frustración ante la falta de respuestas judiciales efectivas.

"Si yo me quedaba dormido, hoy mi familia estaría muerta. La nafta ya estaba regada por todo el techo y el garage. No es una simple molestia, es un intento de asesinato que la justicia ignoró hasta que se materializó“, concluyó Pereira, quien ahora teme por la integridad de su entorno ante la posible liberación de la atacante.

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