Caía la noche del viernes 27 de febrero del 2026 cuando agentes de la Senad, en coordinación con la Fiscalía, pusieron punto final a un operativo que venía siendo seguido desde hacía varias semanas. La intervención se centró en el barrio Cañadita, de la ciudad de Itauguá, donde tareas de inteligencia habían confirmado que, detrás de la aparente normalidad de una bodega barrial, operaba una boca de expendio de drogas que abastecía al microtráfico local y que finalmente fue desmantelada.
Según los investigadores, luego de una serie de verificaciones realizadas por la dirección de operaciones urbanas, se pudo identificar el inmueble como un punto activo de comercialización de estupefacientes, las pesquisas confirmaron movimientos compatibles con la venta fraccionada de cocaína, lo que derivó en la planificación del allanamiento nocturno.
Cuando los agentes irrumpieron en la vivienda que, a la vez funcionaba como una bodega, sorprendiendo al principal ocupante del lugar, hallaron un total de 22,6 gramos de clorhidrato de cocaína, distribuidos en 15 dosis listas para la venta directa, además de tres porciones de mayor tamaño que, una vez fraccionadas, equivaldrían aproximadamente a 45 dosis destinadas al consumo y reventa en la zona. Junto a la droga fue incautado dinero en efectivo de baja denominación, presumiblemente producto de la actividad ilícita desarrollada en el lugar.
En el procedimiento fue detenido Carlos Modesto Paredes Duarte, paraguayo, de 42 años, sindicado como responsable del punto de expendio; el hombre fue reducido en el sitio y quedó inmediatamente a disposición del Ministerio Público, a cargo del agente fiscal de la Unidad Especializada en la Lucha contra el Narcotráfico, abogado Marco Amarilla, quien coordinó las diligencias judiciales y ordenó la incautación de las evidencias, así como la remisión del detenido para su procesamiento penal.
Con esta acción, las autoridades lograron desarticular una “narco-bodega” que operaba a plena vista del vecindario, utilizando una actividad comercial cotidiana como pantalla para la venta de cocaína.
Impacto del microtráfico en la sociedad
Las autoridades de la Seand advierten que el microtráfico se ha convertido en una amenaza silenciosa, pero constante que golpea fuerte a la sociedad paraguaya en los últimos años, dejando secuelas profundas en los barrios y afectando directamente la convivencia comunitaria. El impacto se siente, en primer lugar, en la creciente exposición de niños, niñas y adolescentes, quienes quedan cada vez más cerca del consumo y de los entornos donde circulan las sustancias ilícitas.
Ante este escenario, la Secretaría Nacional Antidrogas reafirma su compromiso de mantener una lucha frontal y sostenida contra este flagelo en todo el territorio nacional y que las acciones se intensifican no solo en el plano operativo, sino también en el preventivo.
En ese contexto, se desarrollan patrullajes estratégicos en zonas consideradas sensibles, controles en puntos recreativos y una presencia permanente en centros educativos, con el objetivo de frenar el avance del microtráfico antes de que siga dejando huellas irreversibles en la sociedad.


