Cinco notebooks, una consola de sonido y un maletín con micrófonos fueron robados de un colegio en Mariano Roque Alonso, pero recuperados horas más tarde por la Policía tras identificar al presunto autor gracias a grabaciones del circuito cerrado.
Eran apenas las primeras horas del día de ayer viernes 27 cuando un desconocido ingresó al Colegio Nacional Doctor Juan Manuel Frutos, institución ubicada en el centro urbano de Mariano Roque Alonso, aprovechando la ausencia aún de funcionarios y de vigilancia. Las cámaras de circuito cerrado captaron al intruso dirigirse directamente hacia la oficina de dirección, luego de vulnerar una reja y forzar la cerradura de la puerta con golpes y empujones, logrando el acceso a la parte administrativa del colegio.
Una vez dentro, sin ningún reparo, el sujeto reunió las cinco computadoras portátiles que se encontraban en la dependencia, las colocó en una bolsa y tomó además una consola de sonido y un maletín con micrófonos y cables, herramientas valoradas como esenciales para la labor educativa y formativa de los alumnos. Tras completar el hecho, salió con toda tranquilidad como si fuese parte del entorno; sin embargo, la escena no pasó desapercibida para algunos vecinos que, desde las veredas, vieron al desconocido marcharse con la bolsa al hombro e inmediatamente alertaron a los agentes de la Comisaría 10ª de Mariano Roque Alonso, quienes se constituyeron en el colegio poco después de que la directora, Norma Lucía Torres de González, confirmara el robo y entregara las filmaciones registradas por las cámaras.
Ya con las imágenes de circuito cerrado en mano, los investigadores identificaron al presunto autor como Miguel Darío Larramendi, de 27 años, un hombre que ya contaba con una orden de captura pendiente por un robo perpetrado días atrás en ese mismo barrio. Sin perder tiempo, los uniformados iniciaron un rastrillaje cuadra por cuadra en el centro de Mariano Roque Alonso.
“A medida que avanzaban las horas, supimos que el presunto autor había ocultado los productos robados en un predio baldío mientras buscaba un posible comprador, presuntamente para venderlos rápidamente y obtener dinero”, expresó el comisario Pedro Espínola, jefe de la comisaría jurisdiccional.
Los patrulleros recorrieron las calles y, tras una intensa búsqueda, lograron ubicar al sospechoso, quien, al ser confrontado por los agentes, entregó voluntariamente todo lo robado, permitiendo así la recuperación completa de los equipos y herramientas que habían sido sustraídos del colegio.
El caso quedó a cargo de la fiscal interviniente, abogada Cinthya Torres, que dispuso medidas para continuar con la investigación y evaluar los cargos penales en contra de Larramendi.
Mientras tanto, la comunidad educativa respira con cierta tranquilidad al ver recuperados los bienes, aunque la sensación de vulnerabilidad persiste entre padres y docentes, especialmente en un contexto en el cual la seguridad de los niños y la integridad de los recursos escolares vuelven a ponerse en debate.



