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Investigación por secuestro escaló a una requisa en cárcel de Amambay

El caso de secuestro exprés que movilizó a las autoridades de Capitán Bado, llegó a una fase donde los agentes lograron detener a dos presuntos impli…

| Por La Tribuna
Dos presos son investigados por su presunta participación logística desde el interior del penal.

El caso de secuestro exprés que movilizó a las autoridades de Capitán Bado, llegó a una fase donde los agentes lograron detener a dos presuntos implicados en el hecho y requisaron dispositivos de la penitenciaría de Pedro Juan Caballero.

Lo que comenzó como una noche de mucha violencia en una estancia rural terminó esta semana con detenciones, un operativo policial de alto riesgo y una profunda investigación que alcanzó incluso a internos de una penitenciaría regional.

Los procedimientos se remontan a la noche del miércoles 18 de febrero pasado, cuando un grupo de entre cuatro y cinco hombres fuertemente armados irrumpió en una estancia ubicada en las afueras de Capitán Bado. Utilizaron extrema violencia, redujeron al personal de la finca y, entre empujones y amenazas, se llevaron por la fuerza al peón maquinista Éver Francisco Silguero, de 29 años, que luego fue rescatado por antisecuestros de la Policía.

La investigación por este secuestro exprés dio un giro clave, ya que las fuerzas policiales y fiscales ejecutaron una requisa en la Penitenciaría Regional de Pedro Juan Caballero, en busca de evidencias que vinculen a internos con la planificación y ejecución del plagio ocurrido en la estancia. El procedimiento se desarrolló bajo estrictas medidas de seguridad y estuvo a cargo de agentes del Departamento Antisecuestro de la Policía Nacional, acompañados por representantes del Ministerio Público.

Durante la intervención, los uniformados incautaron teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos, elementos considerados fundamentales para reconstruir la cadena de comunicaciones utilizadas durante el cautiverio de la víctima. Como resultado directo de la requisa, dos personas privadas de libertad quedaron bajo investigación formal: Saturnino Peña y Fredy González, ambos sindicados como posibles nexos logísticos o comunicacionales del grupo criminal.

Según fuentes oficiales, los aparatos incautados habrían sido utilizados para coordinar movimientos, exigir rescate y mantener contacto con los secuestradores que actuaban fuera del penal. En este sentido, la intervención carcelaria se convirtió en una de las piezas más sensibles del caso, al revelar que el secuestro no habría sido una acción improvisada, sino una operación con apoyo externo e interno, lo que nuevamente expone la injerencia del crimen organizado tras las rejas.

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