Usaron a adolescente para vengar la detención de un supuesto capo

Una reciente condena a un menor de edad, a la máxima pena, conforme al Código de la Niñez y Adolescencia permitió conocer cómo los clanes de zonas marginales manipulan a adolescentes para “ajustar cuentas”. En este caso la víctima fue un policía.

| Por La Tribuna
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Marcial Machado Orihuela.Fiscal Marcial Machado Orihuela.

El 28 de agosto de 2023, el suboficial inspector Benito Javier Báez Figueredo, de 39 años, fue asesinado a balazos a metros de la cancha Siembra, ubicada en las calles 38 Proyectadas y Cantalupi, del barrio Santa Ana, en la proximidades del vertedero Cateura, donde se estaba disputando un encuentro de fútbol femenino.

A esa cancha solían acudir, ya que la esposa también practicaba el fútbol, pero ese día fueron a vender adhesiones para un evento.

El agente recibió tres disparos de arma de fuego: uno en la cabeza, otro en la columna y en la pierna.

El hecho conmocionó pues las imágenes de las cámaras de seguridad dejaron registradas el momento en que ocurrió el hecho: las 17: 40 horas.

La cámaras registraron el atentado

Se observa al policía que se retiraba de la cancha y al cruzar la calle, el asesino bajó de una moto, que estaba estacionada al lado de la vereda contigua al campo de juego, corrió hacia el agente y le mató con disparos en la espalda.

El policía ni siquiera tuvo tiempo de ver que lo iban a matar, mientras que su esposa buscó resguardarse con la criatura que llevaba en los brazos.

El joven de 17 años se entregó el 30 de agosto de 2023 y los policías lo señalaron co7o miembro del clan Ledezma.

Durante el juicio oral y público llevado adelante por el tribunal de sentencia presidido por Sonia Sánchez Laspina e integrado por Olga Ruiz y Celia Salinas, el fiscal Marcial Machado Orihuela expuso que el policía, conforme a las declaraciones de sus camaradas y familiares, detuvo en junio de 2021 a David Ledezma, líder del clan Ledesma, una agrupación que se maneja en el mundo del microtráfico en la zona marginal del barrio Santa Ana.

Las amenazas

Durante la detención Ledesma, conforme a los testigos advirtió a Báez “acordáte de mi, no vas a andar mucho”

A partir de allí, el agente sufrió una persecución: en una ocasión llegaron disparar en su anterior casa, luego en su segunda vivienda llegaron a lanzar bomba molotov con intenciones de destruir su vehículo y en la tercera ocasión, pegaron en el portón de la propiedad un papel con la leyenda “muertos hoy” .

Báez prestaba servicio en la comisaría octava metropolitana, la responsable de esa jurisdicción, pero el policía no quiso dejar esa unidad policial, pese a que le ofrecieron un traslado, presumiblemente porque su vivienda quedaba en las cercanías de la unidad policial.

Incluso las amenazas continuaron luego del crimen, por lo que la familia de la víctima tuvo que salir del país.

Si bien no se llegó a comprobar la autoría intelectual, para los investigadores está claro que el móvil del crimen fue la detención de Ledesma y que formó parte de la “iniciación” en el grupo criminal del menor de edad que ahora cumple la máxima pena.

De hecho, el tribunal valoró estas circunstancias para dictar una sentencia de ocho años de cárcel, la máxima pena establecida en el Código de la Niñez y Adolescencia.

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