Las autoridades siguen la pista de dos prófugos de un grupo que tenía el control del contrabando de oro que pasa por Paraguay. La semana pasada se entregó el quinto imputado en el caso y para los investigadores se van aclarando el modus operandi de la red de traficantes.
Se trata de una organización transnacional. El oro se extraía de manera ilícita supuestamente de áreas protegidas de la Amazonía brasileña). Ingresaba de contrabando a territorio paraguayo, donde era fundido y refinado en barras y lingotes utilizando laboratorios locales.
Se utilizaban fachadas comerciales dentro del propio Aeropuerto Internacional “Silvio Pettirossi” para burlar los controles y entregar el oro a “mulas” de equipaje. Los cargamentos eran enviados en vuelos comerciales hacia Panamá, Turquía, Dubái y los Emiratos Árabes Unidos.
El proceso penal se abrió mediante dos importantes decomisos en el principal aeropuerto de Paraguay, que en total suman más de 49 kilos de oro incautados, con un valor de mercado estimado entre USD 6 y 7 millones.
En noviembre del año pasado, se detectó un maletín con 22 kilogramos de oro que se quería llevar a Panamá con la complicidad de un funcionario de seguridad aeroportuaria. En abril del presente año se interceptaron 31 lingotes de oro (27.5 kg) escondidos en el equipaje de un pasajero con pasaporte brasileño.
Recientemente la Fiscalía imputó a siete personas por contrabando y asociación criminal. El caso dio un giro significativo con la entrega a la justicia de César Alexis Elizeche Núñez, sindicado por la Policía Nacional como el principal encargado de reclutar a las “mulas” comerciales de la organización.
Una de las sospechas de las autoridades va sobre un local de joyas en el “Duty Free”. Efectivamente fue allanado un comercio de venta de joyas y metales ubicado estratégicamente dentro de la zona de embarque del Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi. La pista es que este negocio estaría vinculado a uno de los líderes extranjeros imputados (radicado en el país hace unos 20 años y con antecedentes por tráfico de metales en la región.
El local servía como pantalla logística para resguardar, introducir los lingotes y camuflar el contrabando burlando las revisiones aduaneras ordinarias. Para evitar el escaneo tradicional de equipajes y los controles de metales pesados en las zonas de acceso público, la organización diseñó una ruta interna específica:
1) Los lingotes de oro no ingresaban al aeropuerto en las maletas de los pasajeros al momento de hacer el check-in. En su lugar, el mineral era introducido previamente a la zona restringida de la terminal aérea. 2) El cargamento ilícito era resguardado temporalmente dentro de un local comercial de venta de joyas y metales preciosos ubicado directamente en la zona de embarque. Al estar ubicado adentro del área de tránsito, servía como un “búnker” o depósito seguro.
3) Los pasajeros reclutados (conocidos como “mulas”) cruzaban los filtros de seguridad migratoria y policial ordinarios con equipajes ligeros o vacíos que no levantaban sospechas. Una vez adentro, en el área estéril de embarque, se dirigían al mencionado local comercial.
Por último 4) Los pasantes recibían los lingotes en dicho negocio y los ocultaban directamente en sus maletas de mano o adheridos al cuerpo. Desde ese punto, simplemente caminaban unos metros hacia las puertas de salida para abordar los vuelos comerciales internacionales con destino a Panamá, Turquía u otro país.
El juez Rodrigo Estigarribia ordenó la prisión preventiva de Ali Kaied, Walid Kadhim, Jessica Carolina Aguilera Riquelme y Karol Magalí Núñez Alarcón. La semana pasada, el quinto procesado, César Alexis Elizeche Núñez (señalado como el reclutador del esquema), también fue enviado a prisión. Ahora la Policía busca a dos prófugos.
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