Tribunal condena a 8 años de prisión a Hernán Rivas por su título falso

El fallo dictado ayer por un tribunal de sentencia dice que Hernán Rivas era un “alumno fantasma” porque no dejó rastro de su asistencia en la universidad y no cursó la carrera de Derecho. Los testigos no ayudaron a Rivas, aún cuando se presentaron como profesores y excompañeros, según la sentencia.

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Hernán Rivas sale escoltado del tribunal luego de escuchar su sentencia.

El Tribunal de Sentencia condenó al exsenador Hernán Rivas a 8 años de prisión. El número de acta no contiene su certificado de estudios, lo que impide su trazabilidad. No se individualizan las fechas de los exámenes. Carece de datos elementales que exigen los reglamentos. En definitiva, Rivas no cursó la carrera de Derecho, concluyó el tribunal.

No se demostró el registro de asistencia a clases, no hay constancia de haber cursado las materias, o cualquier otro documento susceptible de trazabilidad. En otras palabras, era un “alumno fantasma”, afirmó la presidenta del Tribunal, la jueza García de Zúñiga.

El juez Juan Carlos Zárate votó en disidencia. Para él, Rivas merecía 14 años de cárcel por violentar la Constitución e integrar ilegalmente el JEM, que puede tener consecuencias legales y económicas.

La magistrada, siguiendo con la lectura del fallo, señaló que “estamos ante lo que podemos denominar un alumno fantasma, una persona cuyo supuesto paso por la carrera de Derecho no dejó ni un solo rastro académico, administrativo o contable. Su condición de alumno aparece reflejada en el resultado final, un certificado de estudio y en un título, pero no en un recorrido académico”, sentenció.

Agregó que durante el juicio se evidenció la falta de múltiples elementos, como de documentos sobre pago de matrículas, cuotas, derecho de examen. No fueron incorporados como pruebas. Nada de eso, dijo la jueza para describir a Rivas como “alumno fantasma”.

Citó a su supuesto profesor, Mario Antúnez, que declaró como testigo, pero arrojó dudas más que ayudar a Rivas. Dijo que este rindió Derecho Constitucional con él, pero no quedó claro cómo desarrolló las clases de esta materia, vaciló el año, no recordó. Además, indicó que el examen fue oral, pero Victorina Elizeche, otra testigo, declaró que fue escrito. Discreparon sobre la forma. Antúnez también señaló que desarrolló Derecho Mercantil, pero esta materia no aparece en el certificado de Rivas, señaló la jueza que presidió el tribunal.

El testimonio no tiene firmeza con datos concretos y verificables. No ayudó a Rivas, enfatizó el Tribunal.

Aurelio Marecos afirmó recordar a Rivas, refirió que le vio varias veces, pero no dio detalles concretos. No pudo reconstruir qué asignatura rendía, bajo qué modalidad.

Las pruebas documentales demostraron que el acusado no cursó la carrera de Derecho.

Tampoco se explica la ausencia absoluta de respaldo documental, aún cuando algún testigo haya dicho que hubo examen oral. Tiene que haber acta, la tesis solamente figura el año, concluyeron los jueces.

El propio Rivas hubiera tenido un ejemplar, un acta, un registro o antecedente que demuestre que hizo la carrera, por lo menos haber dejado huellas. Sin embargo, surgieron elementos incompatibles y contradictorios, afirmó la magistrada.

Citó también la declaración de Enrique Bacchetta, expresidente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados. Este testigo declaró que Rivas no demostró lenguaje de un profesional del Derecho, se observó que no era abogado. Citó lo señalado por Kattya González, exsenadora, quien aseveró que Rivas no podía hilar un discurso jurídico en el JEM.

Se demostró en juicio que había desorden administrativo e institucional de la Universidad Sudamericana. Carecía de habilitación completa por parte de las instituciones del Estado. Ese desorden confirma también que Rivas no realizó el recorrido académico que invocó ante varias instituciones del Estado, dice el fallo.

Los registros hubieran probado su trayectoria, pero él no tiene para demostrar. No existe inversión de la carga de la prueba. La prueba producida en juicio desmiente la existencia de la trayectoria académica, aclaró el tribunal.

Rivas se presentó como abogado, compareció ante la Corte, esta condición profesional presupone haber realizado una carrera. Debió asistir a clases durante años, y relacionarse con compañeros y profesores, lo que no fueron probado, señaló el tribunal. Concluye que Rivas mintió a varias instituciones y dañó la credibilidad de las mismas con su conducta dolosa.

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