Las investigaciones sobre el estado de salud del exgobernador Hugo Javier González,descartaron cualquier hipótesis de agresión física o cobro de deudas, según explicó el juez de Ejecución Penal Carlos Mendoza.
Las actuaciones de la fiscalía y los peritajes en el pabellón confirmaron que la víctima no presentó marcas de ataque ni signos de resistencia. Los hallazgos se sustentan en las inspecciones del sitio.
Descarte de deudas económicas y hallazgo de efectivo en la celda
Las aclaraciones realizadas durante la entrevista emitida por La Pelu a través de La Tribu 650 AM detallaron la situación financiera del recluso dentro del establecimiento.
“Se descarta que haya sido”, afirmó el magistrado al precisar que la comisión judicial halló 1.100.000 guaraníes en la billetera y 2.000.000 de guaraníes de guaraníes adicionales guardados en el colchón.
Los recursos hallados en el habitáculo corresponden a las ganancias obtenidas por trabajos de sublimación de termos y venta de alimentos que realizaba el interno para mantener a su familia.
Actividades de sublimación y proceso de reinserción en el recinto
La labor desarrollada por el interno formaba parte de los programas de trabajo remunerado dentro de la penitenciaría industrial. Las autoridades entregaron los fondos bajo acta a los familiares.
“El recluso trabaja de manera”, indicó el magistrado al remarcar que la víctima no registraba compromisos pendientes con otros reclusos dentro de la estructura del establecimiento penitenciario.
Infección por neumococo y cuadro médico en terapia intensiva
Los estudios especializados realizados en el Hospital Nacional de Itauguá detectaron la presencia de neumococo en los análisis biológicos. El microorganismo provocó un cuadro febril y desvanecimiento previo.
Los médicos especialistas colocaron un catéter craneal para medir la presión interna y extraer líquido cefalorraquídeo. El fluido presentó un tono oscuro compatible con una infección severa en curso.
“El hallazgo biológico apunta a”, explicó el magistrado al indicar que los síntomas coinciden con una posible meningitis que derivó en la pérdida de conocimiento dentro del sanitario.
Reconstrucción de la caída en el sanitario y arquitectura de la celda
La celda habitada por dos personas mide dos metros y medio de lado y cuenta con un baño interno con dos escalones de azulejo. Las normas exigen apagar las luces a las nueve de la noche.
El compañero de celda escuchó un impacto cerca de las once de la noche al desbaratarse el interno sin calzado. El testigo encendió la luz y observó el charco de sangre.
“Él se baja sin zapatillas”, relató el magistrado al señalar que el recluso resbaló en el desnivel del piso mientras intentaba acudir al baño en medio de la penumbra.
Análisis de cámaras de seguridad y copia espejo de los videos
El fiscal de la causa revisó las cintas del circuito cerrado desde las tres de la tarde. Las imágenes confirman que ningún tercero ingresó a la celda hasta el momento del auxilio.
Los peritos forenses realizaron una copia espejo de los archivos digitales para descartar ediciones o cortes en el material. La guardia acudió inmediatamente al llamado del recluso mediante señas.
“No se observa el ingreso de nadie”, remarcó el magistrado respecto a la verificación total de los pasillos contiguos a la habitación durante el rango horario en que ocurrió el suceso.
Travesía hospitalaria y ausencia de signos de defensa
El itinerario de emergencia requirió traslados iniciales al hospital de Barrio Obrero y a un centro de San Lorenzo para conseguir tomografías. La falta de neurólogos derivó en el traslado a Itauguá.
La inspección realizada por el médico forense judicial constató únicamente hinchazón en la zona frontal y los ojos por el impacto. El cuerpo no presenta escoriaciones de arrastre ni cortes.
La supervisión de la condena continuará velando por las garantías sanitarias del interno durante su proceso, según concluyó el magistrado Carlos Mendoza.


