El exministro del Interior Rafael Filizzola pagó todas las cuentas de refacción de las comisarías de la zona metropolitana en el 2010, según las facturas oficiales. El pago se hizo en dos entregas, aunque luego se hizo una adenda para simular la continuidad del contrato, según la investigación del Ministerio Público.
El perjuicio patrimonial al Estado paraguayo es de G. 1.131.812.500 guaraníes, dice la Fiscalía. El proceso penal al respecto comenzó hace 13 años y un entramado de incidentes, apelaciones y recusaciones impidió el juicio y el 6 de mayo del 2025 el juez Yoan Paul López declaró la prescripción de la causa en una audiencia preliminar y ordenó el sobreseimiento definitivo de Filizzola.
La fiscala Silvia González busca revertir esta situación bajo el fundamento de que el citado juez no tuvo en cuenta que un tribunal de apelación ya se había expedido en contra con anterioridad. Además, la representante del Ministerio Público señaló que la supuesta prescripción es por las chicanas de la defensa y no como dice el juez que fue por culpa de la desidia de la Fiscalía.
La Fiscalía acusó a Filizzola de ordenar el pago de construcciones y refacciones en las comisarías en menos de 22 días a la empresa Todo Verde Emprendimientos, tal como aparece en las facturas adjuntas a esta página.
La situación actual es que el proceso está trabado por inhibición de un magistrado de segunda instancia. El 11 de junio pasado, la Corte destrabó el expediente y lo envió al Tribunal de Apelación Primera Sala, integrado por los magistrados Paublino Escobar, Camilo Torres y Jesús Riera. Estos debían estudiar el pedido de la Fiscalía de anular la prescripción del “caso comisarías”.
Si el Tribunal de Apelaciones resolvía anular la prescripción de la causa, también iba a indicar quién será el juez de primera instancia que siga con el juicio; pero todo se frustró con la nueva inhibición de uno de los miembros: Camilo Torres. Este dijo que se apartaba del caso por amistad con Rafael Filizzola.
Específicamente, el camarista Camilo Torres se inhibió por amistad con el senador Rafael Filizzola y se produjo una pulseada interna, porque la otra camarista, candidata a sucederle, Adriana Giagni, impugnó la inhibición de su colega. El resultado es que el expediente volvió a la Sala Penal de la Corte, donde está hasta ahora, para que se pronuncie sobre la inhibición.
La magistrada Adriana Giagni fundamentó su impugnación diciendo que la causal señalada no solo hay que invocar, sino también hay que probar que existe “gran familiaridad” o “frecuencia de trato”, entre el magistrado y Filizzola. Según Adriana Giagni, ninguno de estos presupuestos se dan en el caso. La impugnación no fue avalada con ningún medio de prueba, afirmó.


