A más de seis años de aquel episodio, considerado una de las mayores crisis penitenciarias registradas en Paraguay, numerosos protagonistas de la evasión continúan sin ser localizados y aparecen bajo sospecha de haber integrado o impulsado estructuras criminales vinculadas a los grandes asaltos contra bancos, financieras y casas de cambios registrados posteriormente.
La fuga se produjo a través de un túnel construido en el Pabellón A del penal y, según la investigación, contó con la colaboración de agentes penitenciarios. De los 76 reclusos que escaparon, solamente 32 volvieron a ser recapturados. Entre quienes lograron abandonar el establecimiento se encontraban líderes de ambas facciones criminales brasileñas.
Aunque hay otros antecedentes anteriores, luego de aquella fuga masiva comenzaron a registrarse atracos con mayor magnitud de violencia contra entidades financieras. Entre los principales casos figuran los ataques contra el banco Regional de Pirapó, el Banco Nacional de Fomento en Yataity y Natalio, el Bancoop de Naranjal y el banco Itaú de Katueté. Testigos de varios de estos hechos relataron que integrantes de las bandas se comunicaban en castellano y portugués, y algunos también en guaraní.
La última acción atribuida a un grupo de características similares ocurrió ayer en Santa Rita, donde más de 20 hombres armados atacaron simultáneamente tres bancos y una casa de cambios utilizando explosivos y fusiles de alto poder.


